Según un informe de CNN basado en fuentes cercanas a la planificación, la CIA está trabajando discretamente para establecer una presencia permanente de Estados Unidos en Venezuela, con el objetivo de ejercer influencia sobre el futuro político del país. Esta misión, alineada con la visión del presidente Donald Trump, ha sido coordinada entre los servicios de inteligencia y el Departamento de Estado.
Transición desde la inteligencia hacia la diplomacia
Aunque el Departamento de Estado liderará la presencia diplomática a largo plazo, se espera que la CIA dirija la fase inicial del reingreso, dada la transición política y la inestabilidad en Venezuela. Fuentes señalaron que “el Estado impone su postura, pero la CIA ejerce realmente la influencia”. Entre los objetivos inmediatos está la instalación de un “anexo” operativo que permita establecer contactos informales con facciones gubernamentales y opositoras antes de la apertura formal de una embajada.
Antecedentes operativos y reuniones de alto nivel
El director de la CIA, John Ratcliffe, fue el primer alto funcionario estadounidense en visitar Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, reuniéndose con la presidenta encargada Delcy Rodríguez y líderes militares. Meses antes de la operación, la agencia ya había desplegado equipos encubiertos en el país, incluyendo una fuente dentro del gobierno venezolano que ayudó a rastrear los movimientos de Maduro.
Esta estrategia refleja un esfuerzo calculado para consolidar la influencia estadounidense en un escenario político aún incierto, combinando operaciones de inteligencia con una futura estructura diplomática.