El gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles un incremento significativo en el incentivo económico que ofrece a migrantes en situación irregular para que abandonen el país de forma voluntaria. La cantidad, que antes era de 1.000 dólares, se eleva ahora a 2.600 dólares por persona, en lo que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) describió como un “regalo” con motivo del aniversario de la presidencia de Donald Trump.
Según un comunicado oficial, desde enero de 2025 más de 2,2 millones de personas se han acogido a este mecanismo de “autodeportación”, apoyado en parte por una aplicación digital de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). No obstante, estas cifras han sido cuestionadas por expertos en inmigración, quienes señalan la falta de datos públicos que las sustenten.
Un análisis reciente del centro de estudios Brookings estima que las expulsiones reales durante este periodo se sitúan entre 310.000 y 350.000 personas, muy por debajo de las 778.000 repatriaciones contabilizadas en el último año fiscal completo de la administración Biden y lejos del objetivo anunciado de un millón anual de deportaciones. El DHS, por su parte, afirmó en diciembre haber deportado a un total de 622.000 personas desde el inicio del mandato actual.
La promoción de la salida voluntaria forma parte de la estrategia migratoria central de la administración Trump, que combina incentivos económicos con medidas coercitivas y un endurecimiento general de las políticas de control fronterizo. Esta aproximación busca, según las autoridades, ofrecer una alternativa a los procesos formales de detención y expulsión, al tiempo que se incrementa el uso de herramientas digitales para gestionar los flujos migratorios.