En un mensaje diplomático sin precedentes, el expresidente de EE.UU. Donald Trump advirtió al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, que ya no se siente obligado a “pensar puramente en la paz” tras no haber sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz. La comunicación, cuya autenticidad fue confirmada por la oficina de Støre y fuentes a la AFP, reaviva la polémica sobre el deseo explícito de Trump por obtener el reconocimiento.
“Considerando que su país decidió no darme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido ocho guerras más, ya no siento la obligación de pensar puramente en la paz”, declaró Trump en su mensaje a Støre. Aunque el gobierno noruego no decide el premio —otorgado por un comité independiente—, el gesto se interpreta como una táctica de presión simbólica.
Contexto: un gesto y un agravio
La advertencia se produce tras el gesto político de la semana pasada, cuando la líder opositora venezolana y laureada con el Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, entregó su medalla a Trump durante una visita a la Casa Blanca. Ella lo describió como un reconocimiento a su “compromiso único con nuestra libertad”, un acto que generó críticas en Noruega y llevó al Instituto Nobel a aclarar que el premio “no puede revocarse, transferirse ni compartirse”.
Trump ha afirmado repetidamente que merece el Nobel por “haber puesto fin a ocho guerras”, aunque verificaciones de datos han cuestionado la precisión de estas afirmaciones. Entre los conflictos que cita incluye tensiones de corta duración y disputas como la relacionada con el agua entre Egipto y Etiopía, más que guerras convencionales. La semana pasada llegó a decir a Fox News que un conflicto —entre Tailandia y Camboya— debería contarse como “ocho guerras y cuarto” porque los enfrentamientos habían reaparecido.
Implicaciones y reacciones
El mensaje de Trump a Støre subraya su uso persistente de canales diplomáticos para expresar descontento personal, a la vez que refleja una visión transaccional de la pacificación internacional. El episodio ha dirigido la atención hacia la independencia del Comité Nobel y el peso simbólico del premio en medio de gestos geopolíticos.
Noruega no ha emitido una respuesta oficial más allá de confirmar la recepción del mensaje. Mientras, el comunicado previo del Instituto Nobel enfatizó que, aunque una medalla puede cambiar físicamente de manos, el título de laureado no es transferible —un recordatorio sutil de que el gesto de Machado no confería el honor a Trump—.