La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, denunció este jueves que Estados Unidos ha iniciado una campaña para reclutar mercenarios en Filipinas con el fin de que combatan en el conflicto ucraniano, en lo que describió como una práctica encubierta que involucra a empresas de seguridad privadas y embajadas europeas.
La acusación: Un reclutamiento encubierto con ruta europea
Según Zajárova, durante una rueda de prensa transmitida por la televisión estatal rusa, el reclutamiento está a cargo de RMS International, una empresa estadounidense con sede en Florida especializada en servicios de seguridad.
- Perfil buscado: Se daría preferencia a ex empleados de agencias de seguridad filipinas y militares retirados.
- Mecanismo de salida: Los contratados recibirían un visado de trabajo Schengen a través de la Embajada de Alemania en Manila, donde empresas de seguridad con sede en Berlín figuran como empleadoras.
- Ruta hacia Ucrania: Zajárova afirmó que, tras llegar a Alemania, los reclutas serían transferidos a otros países de la UE, como Polonia, para finalmente entrar en Ucrania. "¿Qué garantía hay de que no los envíen a otro lugar? Ninguna", cuestionó.
La queja de fondo: Doble rasero en la emisión de visados
La portavoz diplomática contrastó esta supuesta facilidad para obtener visados con las dificultades que, según ella, enfrentan los ciudadanos rusos al solicitarlos para "visitar estos países con fines pacíficos, ir a museos, teatros", alegando que sufren "acoso y malos tratos" en las embajadas europeas.
Contexto geopolítico más amplio
Esta denuncia se produce en un momento de tensión diplomática, poco después de que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, criticara el enfoque del presidente estadounidense, Donald Trump, para poner fin a los conflictos, argumentando que no aborda sus "causas fundamentales".
Cabe destacar que, según reportes de prensa internacional, ambos bandos en el conflicto ucraniano han contado con la presencia de combatientes extranjeros o mercenarios desde su inicio. La acusación de Zajárova, sin embargo, no ha sido verificada de forma independiente y se enmarca en la guerra informativa que acompaña al conflicto armado.