En un contexto de escalada de tensiones, el Ejército de Israel ejecutó este miércoles una serie de ataques aéreos en el sur del Líbano, violando el alto el fuego vigente con el grupo chií Hizbulá. La ofensiva se produjo tras una orden de evacuación urgente dirigida a los residentes de la aldea de Shehour, ubicada a aproximadamente 22 kilómetros de la frontera israelí.
Mediante un comunicado oficial, las fuerzas israelíes justificaron los bombardeos como un ataque contra "distintas infraestructuras terroristas de Hizbulá". Aproximadamente una hora antes de los ataques, se emitió una advertencia a la población civil de Shehour, indicando que permanecer en la zona suponía un riesgo vital.
El Ejército israelí identificó dos edificios y sus inmediaciones en Shehour como bases operativas de Hizbulá, lo que constituyó el fundamento de esta acción militar. Este incidente se produce tras el bombardeo israelí del martes en el mayor campamento de refugiados libanés, que causó 13 víctimas mortales según autoridades locales. Israel alega que el objetivo era un centro de entrenamiento de Hamás, afirmación que el grupo palestino ha desmentido.
Estos eventos han generado alarma en la comunidad internacional ante la posibilidad de una escalada del conflicto y el evidente quebrantamiento de los acuerdos de alto el fuego y de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que establece una zona desmilitarizada al sur del río Litani.