El Fondo Monetario Internacional (FMI) identifica "indicios preliminares" de un repunte en la economía de la República Dominicana para el próximo año, proyectando una tasa de crecimiento del 4.5%. Este optimismo se sustenta en el apoyo continuado de las políticas monetaria y fiscal, así como en la fortaleza del crédito, las exportaciones y el dinamismo del sector turístico.
De acuerdo con información divulgada este martes por el Banco Central, el organismo estima que el crecimiento para el cierre del año en curso será de un 3.0%.
El FMI destacó que la inflación se mantiene en niveles cercanos al objetivo meta, con un promedio esperado del 3.7% para 2025. Asimismo, señaló que la posición externa del país es sólida y está alineada con sus fundamentos económicos y las políticas recomendadas.
Reducción del déficit y fortaleza externa
En el ámbito externo, se anticipa que el déficit en cuenta corriente se reducirá aún más este año, hasta situarse en un 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta mejora está respaldada por el robusto desempeño de las exportaciones y el flujo constante de remesas, y se prevé que será completamente financiado por la Inversión Extranjera Directa (IED).
Por el lado fiscal, se proyecta que tanto el déficit como la deuda pública sigan una trayectoria descendente de manera gradual. Este escenario es resultado, en parte, de la esperada reducción en las pérdidas del sector eléctrico y de una mejor focalización de los subsidios a la energía eléctrica y los combustibles. Esta consolidación fiscal permitirá crear el espacio necesario para el incremento programado en la inversión pública.
Agenda de reformas y desafíos estructurales
El FMI reconoce que el país está gestionando "positivamente" una ambiciosa agenda de reformas estructurales, diseñada para impulsar el crecimiento potencial y alcanzar el estatus de economía de ingreso alto, en línea con los objetivos del Plan Meta 2036.
No obstante, el organismo advierte que la materialización de estas metas requiere de esfuerzos continuos para mejorar la gobernanza, avanzar en las reformas laborales y de seguridad social, e invertir de manera "eficiente" en proyectos de infraestructura, educación y salud.
Un desafío crítico señalado es la alta vulnerabilidad del país ante desastres naturales. Para enfrentarlo, el FMI insta a adoptar un enfoque integral que fortalezca la resiliencia nacional. Entre las medidas más importantes se incluyen el mejoramiento de los marcos de gestión de riesgos de desastres y la profundización de las consideraciones de política fiscal relacionadas con estas contingencias.