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La OMS declara la guerra a los cigarrillos electrónicos

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Cigarrillo electrónico. SALUD DANCHOOALEX/ ISTOCK

Con motivo de la próxima conferencia internacional sobre control de tabaco, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó un contundente ataque contra la industria tabacalera y sus nuevos productos, acusándola de emplear "falsos reclamos" sobre la reducción de daños para expandir su mercado.

El verdadero objetivo: Los accionistas, no la salud pública

"Seamos claros: las empresas que fabrican estos productos no lo hacen movidas por el control del tabaco o la reducción de daños a la salud, sino por los beneficios de sus accionistas", afirmó Tedros en una conferencia de prensa que sirvió como preámbulo a la reunión de los países firmantes del Convenio Marco para el Control del Tabaco, que se celebrará en Ginebra del 17 al 22 de noviembre.

La OMS desmonta así el principal argumento de marketing de los cigarrillos electrónicos. Aunque se promocionan como alternativas "más seguras", el máximo responsable sanitario global fue categórico: "No hay evidencias de que beneficien a la salud pública y sí crecientes pruebas de sus perjuicios".

La estrategia de la industria: Infiltrarse y captar a los jóvenes

La alerta también se extendió hacia las tácticas de la industria. Tedros advirtió sobre sus "intentos de infiltrarse" en las reuniones del convenio para "minar su trabajo". Como preparación para esta cumbre, la OMS publicó un documento de posición que aboga por regular los productos alternativos con "la misma rigurosidad que los convencionales", aplicando impuestos, advertencias sanitarias y prohibiendo su publicidad.

El foco de la preocupación está en los más jóvenes. Benn McGrady, jefe de la Unidad de Legislación sobre Salud Pública de la OMS, reveló una estadística alarmante: al menos 15 millones de menores en el mundo ya consumen cigarrillos electrónicos. En algunos países, las tasas de uso entre jóvenes son nueve veces superiores a las de los adultos.

"Es esencial asegurarse de que estos productos no nos conduzcan a una nueva generación de adictos al tabaco y a la nicotina", alertó McGrady. Los expertos señalan como prueba el diseño de los productos: mensajes en redes sociales, vivos colores y sabores "afrutados" o dulces que parecen dirigidos expresamente a niños y adolescentes.

Un tratado exitoso, pero bajo presión

Este debate se enmarca en la reunión de un tratado que la OMS considera un éxito: el Convenio Marco ha contribuido a que el consumo de tabaco se reduzca en un 27% desde 2010. Dos décadas después de su entrada en vigor, la batalla ahora se libra en un nuevo frente: evitar que los avances se vean socavados por una nueva generación de productos adictivos.