El Consejo de Seguridad de la ONU celebrará este martes a las 3:00 p.m. su reunión número 10009 con un tema urgente en la agenda: el futuro de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) en Haití.
Creada en 2023 para asistir a la Policía Nacional Haitiana frente a la violencia desatada por las pandillas, la MSS se acerca a la fecha de expiración de su mandato, el próximo 2 de octubre. Si no se aprueba una extensión o transformación, el contingente keniano —columna vertebral de la misión— iniciará su retiro, dejando un vacío operativo en medio de una crisis humanitaria, política y de seguridad que no deja de agravarse.
De la MSS a la "Gang Suppression Force"
Estados Unidos impulsa un proyecto de resolución que busca reforzar la operación, transformándola en una fuerza multinacional más robusta bajo el capítulo VII de la Carta de la ONU, con capacidad para ejecutar operaciones ofensivas contra las pandillas. El plan contempla elevar el número de efectivos hasta 5,500, muy por encima de los menos de mil desplegados actualmente.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha subrayado que Haití enfrenta “un completo desastre” y que la solución no puede pasar por una intervención militar directa de Washington, sino por una respuesta internacional avalada por la ONU.
República Dominicana exige acción
El presidente dominicano, Luis Abinader, ha sido una de las voces más insistentes en reclamar medidas. Durante su discurso en la Asamblea General, recordó que el mandato vigente expira el 2 de octubre e instó al Consejo a garantizar “legitimidad para todo el contingente actual”.
Abinader también sostuvo un encuentro en Nueva York con Rubio, donde abordaron seguridad regional, migración y cooperación bilateral, reforzando la presión para que se adopten decisiones antes del inminente vencimiento del mandato.
El obstáculo chino
Sin embargo, la propuesta enfrenta resistencias. China y Rusia han cuestionado que se intente convertir la MSS en una operación de paz bajo bandera de la ONU. Beijing ha sido especialmente crítica, señalando que “no hay paz que mantener en Haití” y que cualquier intento de modificar el mandato sería prematuro.
La posibilidad de que China ejerza su derecho de veto mantiene en vilo el desenlace de la votación. Para Haití, mientras tanto, el reloj corre y la incertidumbre se multiplica: el país podría despertar en octubre con una fuerza internacional reforzada o, por el contrario, con la salida de su principal sostén frente a la violencia de las pandillas.