La obesidad no solo impacta la salud física, también condiciona la vida íntima y emocional de quienes la padecen. Así lo explica la doctora Cristina Petratti, especialista en obesidad de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), quien advierte que este problema se asocia a baja autoestima, depresión y estigma de peso, factores que repercuten en el deseo y la satisfacción sexual.
Impacto en los hombres
- Disfunción eréctil: el exceso de grasa altera el endotelio y reduce la producción de óxido nítrico, sustancia clave para la erección.
- Descenso de testosterona: afecta la calidad del semen, reduciendo concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides.
- Enfermedades asociadas: diabetes tipo 2, hipertensión o apnea del sueño aumentan las dificultades en la función sexual.
- Pene enterrado: la acumulación de grasa abdominal puede ocultar parcial o totalmente el pene, generando problemas de micción, higiene y relaciones sexuales. El urólogo François Peinado señala que, en muchos casos, la única solución efectiva es la cirugía reconstructiva.
Impacto en las mujeres
- Menor deseo sexual y dificultad para la excitación.
- Problemas de lubricación.
- Ciclos menstruales irregulares, anovulación y sangrados anómalos.
- Mayor riesgo de infertilidad por alteraciones hormonales y resistencia a la insulina.
- Alteración de la autoimagen y disminución del bienestar emocional.
Según Petratti, el exceso de grasa altera el eje hipotálamo–hipófisis–ovario, lo que provoca irregularidades menstruales y reduce la calidad de los óvulos, dificultando la implantación embrionaria.
Consecuencias psicológicas
La obesidad puede generar vergüenza corporal, ansiedad, depresión y aislamiento social, lo que disminuye la intimidad y la calidad de las relaciones sexuales.
¿Cómo abordarlo clínicamente?
La doctora Petratti insiste en un tratamiento integral, que incluya:
- Pérdida de peso mediante cambios en el estilo de vida y actividad física.
- Uso de fármacos específicos o terapia hormonal, según el caso.
- Cirugía bariátrica en situaciones graves.
- Apoyo psicológico, educación sexual y fortalecimiento de la autoestima.
- Trabajo en la comunicación de pareja.
“La obesidad no solo afecta la salud física, sino que condiciona la vida íntima y emocional. Si no se recupera el bienestar, la confianza y el placer para vivir, el cambio no es real”, concluye la especialista.