Rusia ejecutó el mayor ataque aéreo contra Ucrania desde el inicio de la guerra, disparando 537 armas aéreas entre drones, señuelos y misiles. Según las fuerzas ucranianas, 249 fueron derribadas y otras 226 fueron neutralizadaselectrónicamente. Entre los proyectiles lanzados se encontraban misiles hipersónicos Kinzhal, misiles balísticos Iskander, misiles de crucero Kh-101, Kalibr y misiles antiaéreos S-300.
El ataque dejó múltiples víctimas civiles y causó la muerte del piloto ucraniano Maksym Ustymenko, quien operaba un caza F-16 y logró derribar siete objetivos antes de que su aeronave fuera alcanzada.
La ofensiva afectó tanto a la línea del frente como a regiones occidentales de Ucrania. Polonia y otros países aliados desplegaron aviones de combate para proteger el espacio aéreo de la OTAN. En Jersón se reportó una persona muerta, y en Cherkasy, seis heridos, incluido un niño.
Mientras tanto, el presidente ruso Vladimir Putin expresó su disposición a reanudar conversaciones de paz en Estambul, aunque los intentos previos no han generado resultados tangibles más allá de intercambios de prisioneros.