En un movimiento que profundiza las divisiones dentro de la Unión Europea, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se reunió este viernes con el presidente ruso Vladímir Putin en el Kremlin para garantizar nuevos suministros de petróleo y gas, aprovechando la reciente exención de sanciones concedida por el gobierno de Donald Trump.
Un encuentro estratégico en medio de tensiones energéticas
Durante el encuentro, Orbán afirmó: "La energía rusa constituye la base del suministro energético de Hungría, ahora y en el futuro". Putin, por su parte, reconoció la "posición equilibrada" del líder húngaro sobre la guerra en Ucrania, un conflicto que ha generado fuertes críticas de los socios europeos de Hungría.
El viaje de Orbán se produce en un contexto clave:
- Exención estadounidense: Trump concedió a Hungría una exención a las sanciones petroleras rusas
- Oposición a la UE: Hungría se resiste a los planes comunitarios de eliminar importaciones rusas para 2027
- Dependencia energética: Orbán argumenta que cambiar de proveedor provocaría "colapso económico"
La justificación húngara: necesidad energética versus solidaridad europea
"Ahora todo lo que necesitamos es petróleo y gas, que podemos comprar a los rusos", declaró Orbán. "Voy allí para garantizar el suministro energético de Hungría a un precio asequible tanto este invierno como el año que viene".
Esta postura contrasta con la de la mayoría de los estados miembros de la UE, que han reducido significativamente su dependencia energética de Rusia desde la invasión total de Ucrania en 2022.
Contexto diplomático más amplio
El acercamiento energético entre Hungría y Rusia coincide con:
- Sanciones estadounidenses: La administración Trump afirma que sus medidas contra Rosneft y Lukoil están limitando la capacidad de Moscú para financiar su guerra
- Diplomacia paralela: Putin confirmó que enviados estadounidenses llegarán a Moscú la próxima semana, probablemente Steve Witkoff, para discutir el plan de paz revisado
- Agenda internacional: El presidente ruso viajará a India el 4-5 de diciembre para reunirse con el primer ministro Narendra Modi
La reunión Orbán-Putin representa un nuevo desafío para la cohesión europea en política exterior y evidencia cómo las divisiones sobre la respuesta a la agresión rusa continúan afectando la unidad del bloque.