La Unión Europea ha acordado un calendario vinculante para poner fin definitivamente a sus importaciones de energía de Rusia, marcando un punto de inflexión estratégico en su relación con Moscú tras la invasión de Ucrania.
Fechas clave de la desconexión:
- Gas Natural Licuado (GNL): Prohibición a más tardar el 31 de diciembre de 2026.
- Gas por gasoducto: Límite máximo establecido para el 1 de noviembre de 2027, con posibilidad de una prórroga de un mes en circunstancias excepcionales.
- Petróleo: Eliminación gradual para concluir a finales de 2027.
Se establece un periodo de transición que respeta los contratos existentes, con plazos diferenciados según su duración y tipo.
Contexto y repercusiones:
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó la medida como el "amanecer de una nueva era de plena independencia energética". Los datos respaldan una transición ya en marcha:
- Las importaciones de gas ruso han caído del 45% (inicio de la guerra) al 13% actual.
- Las de petróleo bajaron del 26% al 2%.
- Las de carbón ya son cero.
Desde el punto de vista económico, esto priva a Rusia de ingresos cruciales para financiar su guerra. Los pagos mensuales de la UE por combustibles fósiles rusos han descendido de 12.000 a 1.500 millones de euros, con el objetivo declarado de reducir esta cifra a cero.
Implementación y flexibilidades:
- Los Estados miembros deberán presentar planes nacionales de diversificación antes del 1 de marzo de 2026.
- Las nuevas adquisiciones estarán sujetas a un régimen de autorización previa.
- Se otorgan exenciones a los países que ya hayan suprimido por completo sus compras.
El acuerdo llega tras intensas negociaciones y presiones, destacando la postura de Hungría, que ha buscado mantener sus compras de petróleo ruso por motivos de seguridad energética, incluso llevando el asunto ante el presidente estadounidense Donald Trump.
La Comisión presentará una propuesta legislativa formal a principios de 2025. El comisario de Energía, Dan Jørgensen, subrayó que la eliminación será "cuidadosa, gradual y coordinada", contando con el respaldo de organismos como la Agencia Internacional de la Energía (AIE).