El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, asegura que Israel busca alargar el conflicto para infligir el mayor daño posible a Irán y advierte de un creciente distanciamiento entre las posiciones de Washington y Tel Aviv. Ankara utiliza todos los canales diplomáticos para buscar un alto el fuego.
ANKARA.- La guerra en Oriente Medio no tiene visos de una pronta resolución, y Turquía tiene claro quién es el responsable. El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, declaró este sábado que Israel "no quiere la paz" y que su estrategia pasa por prolongar el conflicto contra Irán el mayor tiempo posible para maximizar el daño a su enemigo.
En declaraciones a periodistas turcos tras una gira diplomática por Arabia Saudí, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, Fidan fue contundente: "Israel inició esta guerra. El problema no es la ausencia de planes para terminarla. El problema es que Israel no quiere la paz".
Una mediación en marcha
Fidan subrayó que Turquía está utilizando "todos los canales diplomáticos" para poner fin a las hostilidades lo antes posible. Sin embargo, su diagnóstico sobre el rumbo del conflicto es pesimista. "Israel intentará influir en Estados Unidos para impedir un alto el fuego a corto plazo", señaló, recogido por la televisión pública turca TRT.
Para el jefe de la diplomacia turca, la estrategia israelí apunta a "prolongar la guerra tanto como sea posible para infligir un daño mayor a Irán". En este escenario, mientras los combates continúen, "la opción de las negociaciones no parece muy probable".
El factor estadounidense, clave
Uno de los puntos más relevantes del análisis de Fidan es la evolución de la relación entre Estados Unidos e Israel. Según su valoración, "existe una creciente percepción de que las posiciones iniciales de Estados Unidos e Israel se están distanciando".
Este distanciamiento, advirtió, podría tener un efecto paradójico: "podría conducir a una guerra más larga". La interpretación turca sugiere que la divergencia entre Washington y Tel Aviv no necesariamente acelera una solución diplomática, sino que podría complicar aún más el panorama.
Una guerra sin fin a la vista
Las declaraciones de Fidan reflejan la preocupación de Ankara ante la escalada de un conflicto que ya suma casi tres semanas y que ha dejado centenares de víctimas mortales en ambos bandos. Turquía, que mantiene una posición crítica hacia Israel desde el inicio de la guerra en Gaza en 2023, ha intensificado en las últimas semanas sus esfuerzos diplomáticos en la región.
Según Fidan, "Israel da la impresión de que no se detendrá hasta eliminar los objetivos militares e industriales que considera importantes". Un diagnóstico que, de confirmarse, apunta a una guerra prolongada con consecuencias impredecibles para la estabilidad regional y la economía global.
Mientras Turquía redobla sus esfuerzos diplomáticos, la comunidad internacional observa con creciente inquietud cómo el conflicto se enquista y las posiciones se endurecen, con un alto el fuego que, por ahora, no aparece en el horizonte.