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Trump anuncia el final de la guerra contra Irán, pero el Pentágono se prepara para dos semanas más de ataques

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El presidente estadounidense asegura que "prácticamente no queda nada que atacar" y que la campaña superó las expectativas, aunque fuentes militares indican que no hay una directiva oficial de cese y que las operaciones continuarán al menos quince días más. En el frente marítimo, EE.UU. destruye 16 embarcaciones cazaminas iraníes y advierte que cualquier intento de minar el estrecho de Ormuz tendrá "consecuencias militares a un nivel nunca visto". El petróleo supera los 90 dólares por barril mientras la incertidumbre geopolítica sacude los mercados.

Washington — La guerra en Oriente Medio podría estar acercándose a su fin, al menos según el inquilino de la Casa Blanca. El presidente Donald Trump afirmó este miércoles en una entrevista con Axios que la campaña militar contra Irán terminará "pronto" porque "prácticamente no queda nada que atacar". Sin embargo, funcionarios estadounidenses e israelíes consultados por diversos medios matizan que no existe una directiva oficial sobre la fecha de finalización y que ambos países se preparan para al menos dos semanas adicionales de operaciones.

Trump aseguró que la ofensiva "va muy bien" y que los daños infligidos superaron las expectativas iniciales, subrayando que Estados Unidos está "muy adelantado respecto al cronograma" previsto de seis semanas. El mandatario justificó la campaña en términos históricos y de seguridad regional, señalando que Irán "iba tras el resto de Oriente Medio" y que los ataques representan una retribución por 47 años de acciones hostiles del régimen iraní.

El pulso en el estrecho de Ormuz

En el frente marítimo, Trump confirmó que ataques estadounidenses del martes destruyeron 16 embarcaciones cazaminas iraníes, desbaratando los planes de Teherán de sembrar de minas el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita normalmente el 20% del petróleo mundial. El presidente fue tajante: cualquier intento de colocar minas en la zona tendrá "consecuencias militares a un nivel nunca visto".

El comandante del CENTCOM, almirante Brad Cooper, aseguró que la misión de las fuerzas estadounidenses es "eliminar la capacidad de Irán de proyectar poder y hostigar el tráfico marítimo en el estrecho", destacando que los ataques iraníes con misiles y drones han disminuido de manera significativa. "El poder de combate de Estados Unidos crece, el de Irán declina", sentenció.

Pese a este optimismo, la guerra entró en su duodécimo día con una escalada sostenida. Irán atacó al menos dos buques comerciales en el estrecho de Ormuz, exigió que cualquier navío que cruce el paso obtenga "permiso" de Teherán, y lanzó drones contra el aeropuerto internacional de Dubái, causando heridas a cuatro personas.

Petróleo por las nubes

Estos ataques generaron incertidumbre en los mercados energéticos, con el precio del petróleo superando los 90 dólares por barril, reflejando la tensión geopolítica y el impacto económico global del conflicto. La volatilidad se mantiene ante la posibilidad de que la guerra se prolongue más allá de lo previsto.

La brecha entre el discurso y la realidad

Analistas internacionales advierten que, aunque Trump proyecta un escenario de rápida conclusión, la situación sigue siendo altamente volátil y podría prolongarse más allá de las semanas previstas, especialmente si Irán continúa con acciones militares en el estrecho de Ormuz o contra intereses regionales. La brecha entre el optimismo presidencial y los preparativos militares refleja la complejidad de un conflicto que, doce días después, no muestra signos de agotamiento real.

Mientras Trump declara que la guerra terminará "pronto", los misiles siguen cruzando el cielo de Oriente Medio y los mercados contienen el aliento. El final, como la guerra misma, sigue siendo incierto.