El presidente Ahmed al Sharaa asegura al primer ministro libanés, Nawaf Salam, que el refuerzo militar en la divisoria sirio-libanesa responde únicamente al control fronterizo, similares a las medidas adoptadas en la frontera con Irak. Las versiones sobre una inminente ofensiva contra el grupo chií, enemigo de la actual oposición siria, quedan así desmentidas oficialmente.
Damasco/Beirut — En medio de las crecientes tensiones regionales, Siria ha salido al paso de los rumores que apuntaban a una inminente ofensiva militar contra Hizbulá en territorio libanés. El presidente sirio, Ahmed al Sharaa, informó este viernes al primer ministro libanés, Nawaf Salam, que el reciente despliegue de miles de soldados en las zonas fronterizas responde exclusivamente a motivos de seguridad interna.
"El presidente Al Sharaa también aseguró al primer ministro Salam que la mayor presencia militar en la divisoria sirio-libanesa solamente está dirigida a reforzar el control fronterizo y a mantener la seguridad interna siria", reza un comunicado del Gobierno libanés.
Medidas similares a la frontera iraquí
La nota agrega que estas medidas son "similares a aquellas implementadas en la frontera sirio-iraquí", y destaca que Al Sharaa subrayó "la importancia de mantener una coordinación continua entre ambos países".
La conversación entre ambos líderes se produjo después de que diversos medios informaran recientemente sobre el despliegue de efectivos sirios en la frontera, alimentando especulaciones sobre un posible ataque contra Hizbulá, el poderoso grupo chií libanés.
Un enemigo común
Hizbulá fue un aliado clave del derrocado régimen de Bashar al Asad durante la guerra civil siria. La milicia envió a miles de combatientes para apoyar a Damasco contra los grupos rebeldes y opositores que hoy encarnan a las actuales autoridades sirias. Esa historia convierte al grupo chií en un enemigo natural de la nueva Siria.
Las informaciones sobre una potencial ofensiva cobraron fuerza al coincidir con la actual ofensiva israelí contra Hizbulá, que mantiene al grupo libanés bajo presión simultánea en varios frentes. Sin embargo, el mensaje de Al Sharaa a Beirut busca desactivar cualquier interpretación belicista.
Con esta llamada, Siria intenta tranquilizar a su vecino y dejar claro que, por ahora, sus prioridades están en casa. La frontera seguirá vigilada, pero no habrá sorpresas. Al menos, eso es lo que dicen los líderes.