El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, advirtió que el bloqueo del estrecho de Ormuz podría afectar cualquier cadena de suministro. Moscú centrará sus exportaciones en sus "vecinos más cercanos" y renegociará contratos con países asiáticos que han visto interrumpidas sus rutas habituales.
MOSCÚ.- La guerra en Oriente Medio ha obligado a Rusia a reconfigurar sus rutas de exportación energética. El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, informó este miércoles que el país está revisando sus cadenas de suministro de hidrocarburos a otros países debido a la escalada del conflicto, que ha puesto en riesgo una de las principales arterias del comercio energético mundial: el estrecho de Ormuz.
"En cuanto al bloqueo del estrecho, todos entendemos que cualquier cadena de suministro podría verse afectada. Por lo tanto, estamos replanteando las cadenas de suministro de energía que tendremos", declaró Tsiviliov, citado por la agencia TASS.
Nuevo enfoque hacia los vecinos más cercanos
El ministro señaló que Moscú se centrará, principalmente, en el suministro de energía a sus "vecinos más cercanos", aquellos países con los que comparte frontera, porque ahí "existen menos riesgos". "Pero también revisaremos la logística de otros suministros de productos petrolíferos", añadió.
Tsiviliov subrayó que "el mundo entero tendrá que replantearse las cadenas de suministro y reevaluar los riesgos", y opinó que todas las naciones están estudiando este escenario "profundamente".
Nuevos contratos con países asiáticos
En particular, el ministro reconoció que Rusia está trabajando en nuevos contratos con varios países asiáticos a los que suministraba hidrocarburos y que han visto afectadas sus rutas tradicionales por el conflicto. "Hemos recibido numerosas solicitudes de países asiáticos que recibían (nuestros) suministros y que vieron interrumpidas las cadenas de suministro", explicó Tsiviliov.
La reorientación de los flujos energéticos rusos hacia Asia no es nueva, pero la crisis en Oriente Medio acelera un proceso que ya venía produciéndose desde la invasión de Ucrania y las sanciones occidentales. El presidente Vladímir Putin ha señalado recientemente que Rusia se plantea renunciar por completo a las entregas de hidrocarburos a Europa para redirigir los flujos a países amigos que no imponen sanciones a Moscú y que están dispuestos a firmar contratos a largo plazo.
Con el estrecho de Ormuz parcialmente bloqueado por Irán y los precios del petróleo superando los 100 dólares por barril, la reorganización de las rutas energéticas globales se convierte en una pieza clave de la geopolítica del conflicto. Rusia, uno de los mayores productores mundiales de hidrocarburos, busca aprovechar la coyuntura para consolidar su giro hacia el mercado asiático, mientras Europa acelera su transición energética para reducir su dependencia de los combustibles fósiles.