Geopolítica Trending

Rusia e Irán consolidan alianza estratégica frente a Occidente con apoyo militar y tecnológico

IMG 7856

En un contexto de protestas masivas en Irán y creciente aislamiento internacional de ambos regímenes, Rusia ha reforzado su apoyo al Gobierno de los ayatolás, culpando a las sanciones occidentales de la tensión social y profundizando la cooperación militar, económica y tecnológica entre ambos países.

Contexto estratégico: una asociación por necesidad
Hace un año, Moscú y Teherán firmaron un acuerdo de asociación estratégica centrado en cooperación militar, energética y mitigación del impacto de las sanciones. Este acercamiento se ha intensificado tras la invasión rusa de Ucrania, creando una alianza basada más en la necesidad mutua que en la confianza, según analistas como Nikita Smagin.

Postura rusa ante las protestas iraníes
Tras casi dos semanas de silencio, el Kremlin finalmente se pronunció a través de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmando que “ninguna tercera parte puede alterar el carácter fundamental de las relaciones” bilaterales. La portavoz María Zajárova culpó a la “presión ilegal de sanciones de Occidente” por los problemas socioeconómicos de Irán y acusó a potencias extranjeras de utilizar la tensión social para desestabilizar al país.

Cooperación militar y tecnológica en expansión
El intercambio militar se ha vuelto clave:

  • Rusia ha adquirido de Irán drones Shahed (ahora producidos localmente como *Geran-2*) y misiles balísticos por valor de más de 4.000 millones de dólares.
  • En sentido contrario, Moscú suministra a Teherán cazas Su-35, helicópteros de ataque Mi-28, vehículos blindados Spartak y sistemas de guerra electrónica.
  • Existen sospechas fundadas de que tecnología rusa ayuda a Irán a bloquear o interferir servicios de internet por satélite como Starlink, facilitando el control interno durante las protestas.

Relación económica aún por desarrollar
Aunque el comercio bilateral no ha crecido significativamente, ambos países exploran proyectos estratégicos:

  • Construcción de nuevas centrales nucleares en Irán con asistencia rusa.
  • Desarrollo del corredor de transporte Norte-Sur y una línea ferroviaria.
  • Inversiones rusas en el sector petrolero y gasístico iraní, con el objetivo de convertir a Irán en un nodo de exportación de gas ruso.

Conclusión: una alianza táctica en un mundo multipolar
Lejos de ser aliados tradicionales, Rusia e Irán han construido una asociación estratégica condicionada por el aislamiento internacional y las sanciones occidentales. Moscú no busca una intervención directa en Irán, sino fortalecer las capacidades de seguridad interna del régimen, replicando modelos ya aplicados en Siria y Venezuela. Esta alianza refleja un orden global en transformación, donde potencias sancionadas convergen para crear espacios de influencia alternativos, con implicaciones profundas para la estabilidad regional y la seguridad internacional.