Santo Domingo.– En un contexto mundial sacudido por la guerra en Oriente Medio, la incertidumbre económica y la reconfiguración de las alianzas internacionales, el presidente Luis Abinader dio un paso al frente este domingo. Tras encabezar una reunión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, el mandatario anunció la convocatoria a un gran acuerdo nacional que involucre a organizaciones sociales, partidos políticos y sectores productivos, con el objetivo de diseñar una respuesta conjunta a la crisis global que, advirtió, “no se sabe cuándo terminará”.
“He instruido a los ministros de la Presidencia, Hacienda, Economía e Industria y Comercio para que inicien consultas con todos los sectores”, declaró Abinader. “Vamos a socializar los planes y medidas que ha diseñado el gobierno para mantener nuestras estimaciones de crecimiento y mitigar el impacto negativo sobre las familias dominicanas”.

Un escudo contra la incertidumbre global
La crisis internacional, alimentada por el conflicto bélico en el Golfo Pérsico, ha disparado los precios de los combustibles, encarecido el transporte marítimo y generado presiones inflacionarias que ningún país importador de petróleo puede ignorar. República Dominicana, que ha sorteado con éxito tormentas anteriores (pandemia, guerra en Ucrania), busca ahora anticiparse. El acuerdo nacional propuesto por Abinader aspira a ser un paraguas de estabilidad: un consenso mínimo que permita al país navegar aguas turbulentas sin que los más vulnerables paguen el pato.
El mandatario no ofreció detalles específicos de las medidas, pero dejó claro que el diálogo será amplio e incluirá desde el sector empresarial hasta las organizaciones comunitarias. “Es tiempo de unidad”, insistió.
Frontera reforzada: la otra cara de la crisis
En el mismo escenario, Abinader abordó la situación en Haití, un factor de vulnerabilidad permanente para la República Dominicana. El pasado 1 de abril llegó al vecino país el primer contingente de la Fuerza de Supresión de Bandas (GSF), establecida por el Consejo de Seguridad de la ONU para intentar estabilizar a la nación sumida en el caos. Ante esta nueva realidad, el presidente dispuso el reforzamiento de la vigilancia en toda la frontera.
“La defensa del territorio nacional, la protección de la población y la preservación del orden público son responsabilidades irrenunciables”, afirmó. “Nuestras Fuerzas Armadas están preparadas, desplegadas y en alerta para responder a cualquier contingencia”.
Abinader llamó a actuar con “responsabilidad y prudencia”, reconociendo que el proceso de estabilización en Haití requerirá esfuerzos sostenidos de la comunidad internacional. “República Dominicana apoya ese proceso, pero no bajará la guardia en la protección de sus ciudadanos”.
Semana Santa: récord de desplazamiento y un reconocimiento a la ciudadanía
En un tono más alentador, el presidente aprovechó para felicitar al pueblo dominicano por su comportamiento cívico durante el asueto de Semana Santa. A pesar del desplazamiento récord de personas por todo el territorio nacional, la jornada transcurrió con relativa normalidad, gracias al operativo “Conciencia por la Vida” coordinado por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).
“Reconozco la extraordinaria labor de los organismos de rescate, asistencia a emergencias y seguridad, así como a los miles de voluntarios”, expresó Abinader. Y lanzó un mensaje a quienes aún regresan a sus hogares: “Sigan las recomendaciones de las autoridades, conduzcan con prudencia. En este domingo de resurrección, albergamos la esperanza del retorno seguro”.
Un gobierno que no descansa
La reunión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, celebrada en el Ministerio de Defensa, contó con la participación del titular de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre; la ministra de Interior y Policía, Faride Raful; el comandante general del Ejército, mayor general Jorge Iván Camino Pérez; el presidente de la DNCD, vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa; y el director general de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz.
En un domingo donde muchos descansaban, el gobierno dominicano afinaba su respuesta a dos frentes críticos: la economía global y la inestabilidad vecina. Abinader lo resumió con una frase que podría ser el lema de su gestión: “Actuamos con responsabilidad y prudencia, pero sin titubeos”. El gran acuerdo nacional está ahora en manos de los sectores convocados. La pelota, como se dice en política, está en la cancha de todos.