El informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) revela que los migrantes venezolanos en Latinoamérica y el Caribe constituyen un motor de desarrollo económico, contribuyendo con miles de millones de dólares en consumo e impuestos, y dinamizando mercados laborales.
Impacto Económico y Fiscal en Cifras
El estudio, que analizó a 5.7 millones de migrantes en ocho países, destaca:
- Consumo anual: Más de $10,600 millones de dólares.
- Aporte fiscal anual: Más de $1,800 millones de dólares en impuestos y tasas.
- Países con mayor recaudación: Colombia y Perú (más de $500 millones cada uno), seguidos de Chile (más de $400 millones).
El informe identifica que la integración formal es clave para maximizar estas contribuciones:
- Procesos de Regularización: Más del 60% de los migrantes ha accedido a un estatus regular (como permisos o solicitudes de refugio), lo que facilita su inserción económica. Un 40% aún no está regularizado, lo que sugiere un potencial de crecimiento en su contribución.
- Convalidación de Títulos: La migración venezolana, con alto nivel formativo, suple vacíos críticos. Ejemplo emblemático: Más de 3,500 médicos venezolanos trabajan ahora en el sistema sanitario argentino, cubriendo zonas rurales.
- Emprendimiento y Generación de Empleo: Los migrantes no solo son fuerza laboral, sino creadores de puestos de trabajo.
- En Panamá, la inversión privada venezolana de los últimos 10 años ($1,800 millones) ha generado 50,000 empleos, de los cuales 40,000 son para panameños.
- Casos como el de María Dorta en Perú, creadora de pañales ecológicos, muestran cómo el emprendimiento fomenta la integración cultural y económica.
Conclusión: Más Allá de la Carga, un Activo para el Desarrollo
El informe de la OIM aporta evidencia empírica para un "relato positivo" de la migración, demostrando que, lejos de ser una carga, los migrantes venezolanos dinamizan economías locales, suplen necesidades laborales críticas y expanden los mercados internos a través del consumo y el emprendimiento. El estudio subraya que invertir en su regularización e integración no solo es un imperativo humanitario, sino una estrategia de desarrollo inteligente con beneficios tangibles para las comunidades de acogida.