Johan Mojica volverá a encontrarse este sábado con Lamine Yamal ocho meses después de marcharse del Camp Nou con una derrota (3-0), pero con una certeza sobre su enfrentamiento particular con el extremo del Barcelona: «En ningún momento me desbordó, gané los duelos». Ahora, ambos afrontarán un nuevo capítulo de una rivalidad individual que comenzó en enero de 2024 y que se ha convertido en uno de los duelos más atractivos del fútbol español.
El Barcelona-Getafe reunirá en una de las bandas a dos futbolistas separados por quince años y unidos por una larga colección de enfrentamientos. La imaginación, el regate y el desequilibrio de Lamine Yamal frente a la velocidad, el físico y la experiencia de Mojica, que a sus 34 años volverá a asumir uno de los trabajos más complicados de LaLiga. No será precisamente una novedad para el colombiano: ambos han coincidido sobre el terreno de juego en siete partidos y durante 459 minutos, con un balance colectivo abrumadoramente favorable al extremo azulgrana: seis victorias de Lamine y una de Mojica, además de un 15-2 en goles para los equipos del futbolista del Barcelona.
El único triunfo de Mojica y el inicio de la rivalidad
La única alegría del colombiano llegó con su selección. Fue el 22 de marzo de 2024, cuando Colombia ganó 0-1 a España en Londres. Mojica fue titular y Lamine entró en el minuto 72, por lo que apenas compartieron un rato en la que es, hasta ahora, la última derrota de España antes de encadenar 42 encuentros consecutivos sin perder. Antes ya se cruzaron dos veces cuando el lateral militaba en Osasuna. Primero, en la semifinal de la Supercopa de España de enero de 2024, con triunfo azulgrana por 2-0, y veinte días después, en LaLiga, de nuevo con victoria barcelonista (1-0). Pero fue con la camiseta del Mallorca cuando el enfrentamiento comenzó a convertirse en una pequeña historia dentro de los partidos entre ambos jugadores.
Del penalti al caño: los episodios que marcaron el duelo
En diciembre de 2024, con 1-1 en Son Moix, un desmarque de Lamine Yamal a la espalda de la defensa sorprendió a Mojica. El colombiano trató de alcanzarle, pero acabó derribándolo dentro del área cuando se disponía a rematar. Jesús Gil Manzano señaló penalti y Raphinha convirtió el 1-2, que abrió el camino hacia la goleada azulgrana (1-5). Volvieron a verse las caras cuatro meses después. El Barcelona ganó 1-0 en Montjuïc en un encuentro de asedio, con 40 remates del conjunto azulgrana y una actuación sobresaliente de Leo Román. Mojica sufrió especialmente durante la primera parte ante Lamine Yamal, que llegó a dejarle atrás en una de sus incursiones y obligó al guardameta mallorquinista a intervenir.
La historia continuó en agosto de 2025, esta vez en Son Moix, y tampoco empezó bien para el colombiano. Apenas había arrancado el partido cuando Lamine Yamal le recibió en banda, encadenó un doble regate, un caño y obligó de nuevo a Leo Román a aparecer. En la siguiente acometida del extremo llegó el primer gol: centro al segundo palo y cabezazo de Raphinha. Lamine Yamal terminaría aquel encuentro marcando el definitivo 0-3, ya en el tiempo añadido y con Mojica fuera del campo tras ser sustituido. El colombiano se marchó después de pasar casi todo el partido pendiente de un jugador que convirtió la banda derecha del Barcelona en su principal foco de desequilibrio.
La reivindicación de Mojica y la dificultad de defender a Lamine
Y el pasado 7 de febrero llegó el último enfrentamiento entre ambos. El Barcelona volvió a ganar, esta vez 3-0, y Lamine Yamal volvió a marcar. Sin embargo, después del partido, Mojica reivindicó ante Movistar+ su actuación en el enfrentamiento directo: «Yo, que lo tengo por banda, en ningún momento me desbordó. Los duelos los gané». Mojica introdujo entonces un matiz que explica buena parte de la dificultad de defender al internacional español. Frenarlo pegado a la línea es un trabajo diferente a hacerlo cuando abandona la banda: «Cuando tira hacia dentro, tiene esas condiciones. También puede tener media distancia o ser asistidor. Es un trabajo de equipo», explicó.
Precisamente así apareció el gol de Lamine. No nació de un desborde ante Mojica, sino de una acción por dentro en la que quebró a Maffeo antes de colocar un zurdazo desde la frontal junto al poste. Poco antes, eso sí, Lamine reclamó un penalti tras un contacto con el colombiano que ni el árbitro ni el VAR consideraron suficiente.
Otra camiseta, el mismo desafío
Ocho meses después, Mojica volverá a tener enfrente a Lamine Yamal. Esta vez con la camiseta del Getafe, al que llegó este verano después de una extensa carrera en el fútbol español con pasos por Rayo Vallecano, Valladolid, Girona, Elche, Villarreal, Osasuna y Mallorca. Y lo hará dentro de un equipo de José Bordalás acostumbrado a reducir espacios, multiplicar ayudas y convertir cada metro en una batalla. La estructura colectiva del Getafe puede resultar especialmente importante ante un futbolista al que Mojica ya sabe que no basta con controlar cuando permanece pegado a la línea de cal.
Los antecedentes dejan una ventaja incontestable para Lamine en los resultados y varios episodios favorables al azulgrana en el enfrentamiento individual. Mojica, sin embargo, salió del último convencido de haber encontrado la manera de contenerlo en el uno contra uno. El sábado tendrá ocasión de comprobarlo otra vez. Cambiará la camiseta del colombiano, pero delante tendrá el mismo problema.