Grace Bell, una mujer que nació sin útero, dio a luz en diciembre a Hugo, un niño sano, gracias a un órgano donado por una familia anónima. Es el tercer nacimiento de este tipo en Europa y abre una nueva esperanza para miles de mujeres con infertilidad estructural.
Londres — La ciencia y la generosidad se dieron la mano en un quirófano de Londres para escribir una página de oro en la historia de la medicina reproductiva. Grace Bell, una británica de 34 años, se ha convertido en la primera mujer del Reino Unido en dar a luz tras recibir un trasplante de útero de una donante fallecida. Su hijo, Hugo Richard Norman Powell, nació sano mediante cesárea el pasado diciembre en el hospital Queen Charlotte’s and Chelsea, y con él llegó también un torrente de esperanza para quienes sueñan con ser madres pero no pueden gestar.
Un sueño hecho realidad
Grace nació sin útero, una condición que afecta a una de cada 5.000 mujeres y que hasta hace poco dejaba solo dos caminos para la maternidad: la adopción o la gestación subrogada. Pero ella quería sentir a su hijo crecer dentro de sí. Y lo logró.
"No hay palabras para agradecer lo suficiente a mi donante y a su familia. Su amabilidad y altruismo hacia una completa desconocida son la razón por la que he podido cumplir mi sueño de toda la vida de ser madre", declaró Bell, visiblemente emocionada. "Espero que sepan que mi hijo siempre conocerá su increíble regalo y el milagro que lo trajo a este mundo".
El camino hasta Hugo
El trasplante se realizó en el marco del estudio británico de investigación sobre trasplante de útero (INSITU), un programa pionero financiado por la organización benéfica Womb Transplant UK. Grace se sometió primero a la cirugía para recibir el útero de una donante fallecida, cuyos padres, en medio del dolor por la pérdida de su hija, tomaron la decisión de donar sus órganos.
"Sentimos un enorme orgullo por el legado que deja nuestra hija", expresaron los progenitores de la donante en un comunicado. "Mediante la donación de órganos ha dado a otras familias el valioso regalo del tiempo, la esperanza, la recuperación y ahora la vida".
Tras la operación, Grace inició un tratamiento de fecundación in vitro en la clínica de fertilidad Lister de Londres, y posteriormente se transfirieron los embriones. El embarazo fue monitorizado de cerca por el equipo médico del Queen Charlotte’s, que contuvo el aliento hasta el momento del parto.
Un hito europeo
Aunque Grace no es la primera mujer británica en dar a luz tras un trasplante de útero —otra paciente lo logró antes con un órgano de donante viva—, su caso es el primero en el país con donante fallecida. A nivel europeo, Hugo es el tercer bebé nacido bajo estas circunstancias, un dato que subraya la rareza y la complejidad del procedimiento.
El profesor Richard Smith, codirector del equipo británico de investigación sobre trasplante de útero, no ocultó su emoción: "Me alegro muchísimo por Grace, Steve y su familia. Fue maravilloso estar en el parto y ver llegar al mundo al pequeño Hugo, después de nuestro recorrido con esta familia y de los muchos años de investigación que nos han llevado hasta este momento".
Smith quiso poner el foco en la generosidad anónima que lo hizo posible: "Esto solo fue posible gracias a la familia de la donante, que decidió donar tras la trágica pérdida de su propia hija. Esa decisión desembocó finalmente en el nacimiento de un niño sano. Les estaré siempre agradecido".
Más esperanza, más opciones
Isabel Quiroga, codirectora del equipo, destacó el significado profundo del logro: "Es un gran hito, que da más esperanza a las mujeres que no tienen útero y quieren formar una familia. Es el único tratamiento que les permite gestar y dar a luz a su propio hijo, y ofrece otra opción junto con la adopción o la gestación subrogada".
Grace, ahora madre, mira al futuro con la satisfacción del deber cumplido y un deseo claro: "Mi esperanza es que algún día esta vía para ser madre sea mucho más accesible, para que otras personas puedan tener la misma oportunidad que he tenido yo".
El pequeño Hugo, ajeno a la revolución médica que representa su nacimiento, duerme plácidamente en brazos de su madre. Dentro de unos años, cuando le pregunten de dónde viene, sabrá que llegó al mundo envuelto en ciencia, generosidad y mucho, mucho amor.