La caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación desató una ola de violencia en varios estados, justo cuando el país ultima los preparativos para albergar trece partidos de la Copa del Mundo. Las autoridades callan, la FIFA observa y la opinión pública se pregunta: ¿puede México garantizar la seguridad?
Ciudad de México — El domingo, un operativo militar acabó con la vida de Nemesio Oseguera Cervantes, 'El Mencho', el capo más buscado de México y líder del temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Horas después, el país ardía. Incendios, bloqueos y desórdenes sacudieron varios estados, con Jalisco —precisamente el epicentro del cartel— como uno de los focos más calientes.
Y entonces, a poco más de tres meses del inicio de la Copa Mundial de Fútbol 2026, surgió la pregunta incómoda: ¿qué pasa con el Mundial?
Silencio en los despachos, normalidad en los discursos
Por ahora, el Comité Organizador Local guarda silencio. "Que no haya noticias es una buena noticia", resumió este lunes a EFE una fuente de la organización en la capital. El mensaje, entre líneas, es que México sigue trabajando con la FIFA para mantener los trece partidos asignados: cinco en el estadio Azteca de Ciudad de México —incluido un octavos de final—, cuatro en Guadalajara y cuatro en Monterrey.
"En las tres sedes estamos trabajando normalmente", aseguró la fuente, sin precisar si habrá un pronunciamiento público en las próximas horas. Otra voz autorizada dentro del Comité fue más allá: "De momento no hay una postura porque es algo que tendrá que ver con el Gobierno Federal, la FIFA y los gobiernos de los estados".
Guadalajara, en el ojo del huracán
La capital de Jalisco, una de las sedes mundialistas, es también el territorio natural del CJNG. Allí, el domingo, la violencia se desbordó. Y allí, el próximo 26 de junio, está previsto uno de los partidos más atractivos de la fase inicial: el España-Uruguay.
Las autoridades locales, que confían en que Guadalajara se convierta el próximo verano en una ciudad con tres Mundiales (tras 1970 y 1986), pospusieron este lunes entrevistas pactadas sobre el torneo. Prudencia o incertidumbre, nadie lo aclara.
El fútbol mexicano, entre la suspensión y la正常idad
Mientras las dudas crecen, la actividad futbolística en el país ofrece señales contradictorias. La Liga MX suspendió el domingo el derbi femenino entre Guadalajara y América, así como el partido masculino Querétaro-Juárez FC, que debía cerrar la séptima jornada.
Sin embargo, la Federación Mexicana de Fútbol confirmó que la selección varonil ya entrena en Querétaro para enfrentar el miércoles a Islandia en un amistoso. El partido se jugará según lo previsto. También sigue en pie el amistoso femenino entre México y Brasil, programado para el 7 de marzo en la capital.
La gran prueba: México vs. Portugal
El verdadero termómetro llegará el 28 de marzo, cuando la selección azteca reciba a Portugal de Cristiano Ronaldo en el estadio Azteca. Ese partido no solo medirá fuerzas sobre el césped, sino que servirá para comprobar el estado de las obras de remodelación del coloso de Santa Úrsula y, de paso, la capacidad del país para organizar eventos internacionales en un entorno de seguridad convulso.
La Federación Mexicana ha garantizado que el Azteca estará listo para el partido inaugural del Mundial: México-Sudáfrica, el 11 de junio. Pero la sombra de la violencia planea sobre cada declaración oficial.
¿Qué viene ahora?
De momento, la octava jornada del Clausura se mantiene en pie para el próximo fin de semana, con la particularidad de que no habrá partidos en Guadalajara: los dos equipos de la ciudad, Chivas y Atlas, jugarán a domicilio.
La incógnita sigue abierta. México, que ha organizado dos Mundiales con éxito, enfrenta ahora un desafío distinto: demostrar que el fútbol puede más que la violencia, o al menos, que pueden coexistir sin que el balón deje de rodar. La FIFA observa en silencio. El mundo, también.