El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha asegurado este jueves que el régimen iraní envía a diario "mensajes a través de terceros países" para alcanzar un acuerdo con Washington, en medio de la escalada bélica que mantiene en vilo a Oriente Medio. Desde Manila, donde se celebra la reunión de cancilleres de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el jefe de la diplomacia estadounidense ha cargado con dureza contra Teherán, al que acusa de "suplicar" un pacto mientras incumple sistemáticamente los compromisos adquiridos.
"El problema con Irán es que cada vez que llegan a un acuerdo, lo rompen o quieren cambiarlo", afirmó Rubio, quien subrayó que la República Islámica "seguirá pagando el precio" de prolongar la guerra, un coste que, según dijo, "sube cada noche más y más". En un mensaje sin matices, el secretario de Estado calificó a los líderes iraníes como "clérigos radicales" y "lunáticos malvados", y advirtió que la población civil "seguirá sufriendo más hasta que los políticos entren en razón", mientras la base industrial del país está siendo "diezmada" por los ataques estadounidenses.
Rubio insistió en que Teherán "no está listo para llegar a un acuerdo" y, en un tono de creciente desprecio, afirmó que Irán "se está quedando" sin Estados a los que recurrir para canalizar sus supuestas súplicas, sin detallar qué países actúan como intermediarios. Las declaraciones se producen después de que, hace dos semanas, el presidente Donald Trump diera por terminada la tregua firmada en junio —que incluía un alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y negociaciones sobre el programa nuclear iraní— al considerar que Teherán violaba lo pactado.
Desde entonces, la ofensiva militar de EE.UU. se ha intensificado con ataques nocturnos contra objetivos iraníes, mientras Irán ha respondido con bombardeos sobre naciones del Golfo aliadas de Washington, como Kuwait, Baréin, Jordania y Catar. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) ha reiterado este jueves que sus ataques en la región son una respuesta directa a la agresión estadounidense y no buscan dañar a los países vecinos, a los que se refirió como "hermanos". En medio de este cruce de acusaciones y fuego, la posibilidad de un acuerdo parece cada vez más lejana.