Con 414 megavatios netos de potencia, tecnología de punta y un sistema de control que opera con radiofrecuencia, la nueva termoeléctrica de Manzanillo no es solo una planta más en el mapa energético dominicano. Es, según el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, la más moderna del Caribe, y representa un salto cualitativo en la capacidad del país para responder a las exigencias de un sistema eléctrico cada vez más complejo.
“Jugará un papel clave en la estabilidad del sistema eléctrico nacional”, afirmó Santos durante una entrevista en el programa Tribuna de la Verdad, de Z101. La infraestructura, incorporada al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), está diseñada para adaptarse con agilidad a las fluctuaciones de la demanda, un atributo esencial en un contexto de crecimiento sostenido y cambios en los patrones de consumo.

Renovables: de 554 a 2,000 megavatios en cinco años
Pero el anuncio de Manzanillo es solo una pieza de un rompecabezas más ambicioso. Santos reveló que, durante la gestión del presidente Luis Abinader, la capacidad de generación renovable —excluyendo las hidroeléctricas— casi se ha cuadruplicado. Pasó de 554 megavatios en 2020 a aproximadamente 2,000 megavatios en la actualidad.
“Se ha cuadruplicado casi la cantidad de energías renovables”, enfatizó el funcionario, destacando que solo en 2025 se incorporaron alrededor de 1,150 megavatios al sistema. Este ritmo acelerado de expansión refleja una estrategia clara: diversificar la matriz energética, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y posicionar al país como referente regional en energía limpia.

Inversión, tecnología y sostenibilidad
Detrás de estas cifras hay un modelo que combina atracción de inversiones, un marco regulatorio favorable y la ejecución de proyectos estratégicos en distintas regiones del país. Santos subrayó que el crecimiento en capacidad instalada no ha sido improvisado: responde a políticas públicas orientadas a fortalecer la seguridad energética nacional sin sacrificar la sostenibilidad ambiental.
La nueva central de Manzanillo, con sus avanzados sistemas de control y monitoreo por radiofrecuencia, opera con una precisión que permite respuestas inmediatas ante variaciones en la demanda. Ese nivel de sofisticación tecnológica, según el ministro, la convierte en una pieza fundamental para garantizar la estabilidad del sistema en momentos de máxima exigencia.

Un modelo energético para el futuro
El objetivo, afirmó Santos, es continuar ampliando la participación de las energías limpias en la matriz dominicana. Con una base de 2,000 megavatios renovables (sin contar hidroeléctricas) y la incorporación de la planta más moderna del Caribe, el país avanza hacia un modelo energético que aspira a ser más estable, sostenible y accesible para toda la población.
La transformación del sector eléctrico dominicano, resumió el ministro, no se mide solo en megavatios instalados, sino en la capacidad de ofrecer un suministro confiable, resiliente y alineado con los desafíos del siglo XXI. Y con Manzanillo, esa promesa adquiere la forma de una central que mira al futuro desde la costa noroeste del país.
