La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este lunes sus primeras recomendaciones globales sobre el uso de fármacos para el tratamiento de la obesidad, una clase de medicamentos que incluye a los populares Wegovy, Ozempic y Mounjaro, cuyo uso se ha disparado en los últimos años.
¿Qué recomienda la OMS?
La guía, publicada en la revista JAMA, establece que estos medicamentos deben utilizarse como parte de un abordaje integral que combine:
- Apoyo conductual (asesoramiento en estilo de vida)
- Dieta equilibrada
- Ejercicio físico regular
- Seguimiento médico a largo plazo
La OMS aclara que sus recomendaciones son “condicionales”, debido a que aún existen datos limitados sobre los efectos a largo plazo, los costes y el impacto en los sistemas de salud.
Fármacos incluidos en la guía
Las directrices abarcan a los agonistas del receptor GLP-1, que actúan imitando una hormona que reduce el apetito. Entre ellos se encuentran:
- Semaglutida (Wegovy, Ozempic, Rybelsus)
- Tirzepatida (Mounjaro, Zepbound)
- Liraglutida (Saxenda)
Contexto: una crisis global de salud
La publicación de estas directrices ocurre en un momento de debate global sobre cómo abordar la obesidad, que afecta a más de 890 millones de adultos en el mundo y está vinculada a unas 3,7 millones de muertes anuales por enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y trastornos respiratorios.
Reacciones expertas
Especialistas en salud celebraron el enfoque integral de la guía:
- Marie Spreckley (Universidad de Cambridge): “Reconoce la obesidad como una enfermedad crónica, progresiva y con recaídas que requiere un abordaje integrado y a largo plazo”.
- John Wilding (Universidad de Liverpool): “Espero que esto ayude a los estados miembros a mejorar el acceso a una atención integral de la obesidad”.
Próximos pasos
La OMS señaló que futuras actualizaciones de la guía se centrarán en mejorar el acceso equitativo a estos tratamientos, en el marco de una estrategia global que también debe abordar sistemas alimentarios y entornos que promuevan la actividad física.
Estas recomendaciones representan un primer paso normativo fundamental para regular el uso de medicamentos que, si bien muestran eficacia, no deben considerarse una solución aislada, sino parte de una respuesta multifacética a una de las mayores crisis de salud pública del siglo XXI.