Una reunión extraordinaria decidirá hoy el futuro de Tricia Tuttle, directora del Festival de Cine de Berlín, después de que las declaraciones de varios cineastas durante la gala de premios desataran una tormenta política. Cerca de 700 profesionales del cine, incluidos Sean Baker y Tilda Swinton, firman una carta en su defensa.
Berlín — El telón de la Berlinale podría cerrarse antes de tiempo para su directora. El Gobierno alemán celebra este jueves una reunión de urgencia para determinar el rumbo del festival tras la polémica desatada por los discursos propalestinos pronunciados durante la ceremonia de entrega de premios del pasado sábado. En el centro del debate, la posible destitución de Tricia Tuttle, que se encuentra en su segundo año de un mandato de cinco.
La noticia, adelantada por el tabloide conservador 'Bild' —que se declara abiertamente proisraelí—, ha encendido todas las alarmas en la industria cinematográfica internacional. Según el diario, que no cita fuentes, el Ministerio de Cultura estudia cesar a Tuttle, una medida que, de confirmarse, supondría un terremoto en el panorama cultural alemán.
700 firmas contra la presión política
La respuesta no se ha hecho esperar. Cerca de 700 profesionales del cine de todo el mundo, entre ellos Sean Baker, Tilda Swinton, Nancy Spielberg, Kleber Mendonça Filho, Maria Schrader, Maren Ade, Tom Tykwer y Todd Haynes, han firmado una carta abierta en defensa de la directora.
"Como cineastas en Alemania y más allá de sus fronteras, seguimos con profunda preocupación los debates actuales en torno a la Berlinale y el posible despido de Tricia Tuttle", señala la misiva, impulsada por la Academia Alemana de Cine.
La carta subraya un punto clave: ninguna de las declaraciones polémicas procedía de la dirección del festival, sino de cineastas invitados. "Un festival internacional de cine no es un instrumento diplomático, es un espacio cultural democrático que merece ser protegido. Su fuerza reside en su capacidad para acoger perspectivas divergentes y dar visibilidad a una pluralidad de voces".
Las declaraciones que desataron la tormenta
Durante la gala del sábado, varios galardonados aprovecharon sus discursos para expresar su postura sobre el conflicto en Gaza. La ganadora al Mejor Cortometraje, Marie-Rose Osta; la premiada al Mejor Guion, Geneviève Dulude-de Celles; y el ganador del Gran Premio del Jurado, Emin Alper, realizaron declaraciones propalestinas que encendieron la mecha.
El momento de mayor tensión llegó con la intervención del director palestino Abdallah Al Khatib, cuya película 'Chronicles From The Siege' obtuvo el máximo galardón de la sección Perspectives. Al Khatib acusó al Gobierno alemán de "ser socios en el genocidio en Gaza por parte de Israel", una alusión directa a la firme postura proisraelí de Berlín, marcada por el peso histórico del Holocausto.
El ministro federal de Medio Ambiente, Carsten Schneider, abandonó la ceremonia tras escuchar estas palabras.
La campaña de 'Bild' y la defensa de la academia
El martes, 'Bild' arreció en sus críticas con una columna del periodista de derechas Gunnar Schupelius, que acusó a Tuttle de haber "posado para la propaganda de Gaza" a raíz de una fotografía en la que aparecía junto a Al Khatib y su equipo en el estreno mundial del filme. Schupelius sostuvo que Tuttle permite que la Berlinale sea utilizada como herramienta por activistas "antisemitas".
La Academia Alemana de Cine ha rechazado de plano estas acusaciones. "Ser fotografiado con invitados internacionales forma parte de la práctica de un festival de este tipo. La visibilidad de distintas identidades no supone una adhesión, es la expresión de un espacio público abierto y democrático", rebate la carta.
Y advierte: amenazar con destituir a Tuttle por declaraciones de invitados pone en peligro la "libertad artística" y la "independencia institucional" de la Berlinale. "Si cada controversia acarrea consecuencias institucionales, el debate cede terreno al control. Defendemos una cultura del intercambio, no de la intimidación. Donde la diversidad sigue siendo visible, la democracia sigue viva".
La paradoja de las críticas cruzadas
De forma irónica, la posible destitución de Tuttle llega después de un festival en el que también fue acusada por activistas propalestinos de mostrar una solidaridad insuficiente e incluso de "censurar" a cineastas que querían expresar posiciones afines. Una muestra de la presión a la que está sometida la dirección en todas direcciones.
La reunión de este jueves entre el Gobierno alemán y los responsables de la Berlinale definirá el futuro inmediato del festival. Mientras tanto, la industria cinematográfica internacional observa con atención: lo que ocurra en Berlín sentará un precedente sobre los límites de la libertad de expresión en los espacios culturales y la independencia de sus gestores.