El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, confirma que habla "regularmente" con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, en los descansos de los consejos de la UE. Las revelaciones llegan en vísperas de las elecciones parlamentarias y tras semanas de negativas oficiales calificando las informaciones de "fake news".
BRUSELAS.- La diplomacia europea se enfrenta a un nuevo dolor de cabeza. El ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, ha reconocido públicamente que mantiene contactos habituales con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, durante las reuniones privadas de la UE sobre asuntos exteriores. Las revelaciones, confirmadas por el propio Szijjártó, han encendido las alarmas en Bruselas y abren una nueva fisura en la unidad del bloque.
El fin de semana, 'The Washington Post' informó de que el jefe de la diplomacia húngara mantenía conversaciones con Lavrov en los descansos de los consejos de ministros de la UE, un espacio que se entiende como confidencial entre los Estados miembros. Horas después de que la Comisión Europea pidiera explicaciones a Budapest, calificando las informaciones de "preocupantes", Szijjártó no solo confirmó los contactos, sino que los defendió con un argumento de fondo.
"La diplomacia consiste en hablar"
"Sí, estas cuestiones deben discutirse con nuestros socios de fuera de la Unión Europea. No solo hablo con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, sino también con nuestros socios estadounidenses, turcos, israelíes, serbios y otros, antes y después de las reuniones del Consejo de la Unión Europea", declaró el ministro húngaro.
"Lo que digo puede sonar duro, pero la diplomacia consiste en hablar con los líderes de otros países", añadió Szijjártó, que argumentó que las decisiones de la UE sobre energía, industria automovilística y seguridad afectan directamente a las relaciones de Hungría con socios fuera del bloque.
La explicación, sin embargo, no ha calmado los temores en Bruselas. El principio de cooperación sincera entre Estados miembros y la confidencialidad de las reuniones están en el centro de la polémica, especialmente cuando el país con el que se mantienen esos contactos es Rusia, objeto de 16 paquetes de sanciones de la UE desde la invasión de Ucrania.
El historial de Szijjártó con Moscú
Las revelaciones no sorprenden a quienes siguen la política exterior húngara. Szijjártó ha viajado a Moscú en 16 ocasiones desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Su viaje más reciente tuvo lugar el pasado 4 de marzo, cuando se reunió con el presidente ruso, Vladímir Putin, en el Kremlin.
Hungría es uno de los pocos países de la UE que mantiene relaciones fluidas con el Kremlin y continúa importando grandes volúmenes de combustibles fósiles de Rusia, desafiando la presión comunitaria para reducir la dependencia energética de Moscú.
El factor electoral
Las declaraciones de Szijjártó llegan en un momento políticamente delicado para el primer ministro Viktor Orbán. Su partido, Fidesz, se enfrenta a las elecciones parlamentarias con un desafío real por parte del partido Tisza, del opositor Péter Magyar, que actualmente lidera los sondeos de opinión.
La confirmación de los contactos con Lavrov, después de que el gobierno húngaro calificara inicialmente las informaciones de "fake news", podría tener un impacto electoral en un contexto donde la relación con Rusia es uno de los temas que polarizan a la sociedad húngara.
Por ahora, Bruselas observa con atención los movimientos de Budapest. La Comisión Europea no ha anunciado medidas concretas, pero el incidente refuerza la percepción de que Hungría actúa en paralelo a la posición común de la UE en un tema tan sensible como las relaciones con Rusia. En plena guerra en Ucrania y con una nueva crisis en Oriente Medio desatada, la unidad europea vuelve a tambalearse.