Economía

Hong Kong acelera su apuesta por el yuan y desafía la hegemonía del dólar en el tablero financiero global

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Hong Kong ha intensificado su estrategia para consolidarse como el principal epicentro mundial del yuan fuera de la China continental, en un movimiento que trasciende lo financiero y se inscribe en la nueva arquitectura geoeconómica impulsada por Xi Jinping. El objetivo es claro: atraer emisores de élite, robustecer el mercado offshore en renminbi (RMB) y reducir la dependencia estructural del dólar estadounidense en las transacciones internacionales.

Durante la presentación del presupuesto anual, el secretario de Finanzas, Paul Chan, delineó un paquete de medidas estratégicas orientadas a elevar el estatus del yuan en el sistema financiero global. “Queremos atraer colocadores de referencia para dinamizar la deuda en yuanes y establecer un referencial offshore sólido”, subrayó, en lo que analistas interpretan como una señal inequívoca de ambición estructural.

Plataforma para la expansión continental

El Ejecutivo pondrá en marcha un grupo de trabajo especializado destinado a incentivar que empresas de la China continental utilicen Hong Kong como base operativa en su internacionalización. La iniciativa contempla campañas promocionales, incentivos institucionales y un fortalecimiento de los canales de inversión transfronteriza, consolidando a la ciudad como nodo estratégico entre el capital global y el mercado continental.

La excolonia británica busca capitalizar ventajas diferenciales —seguridad jurídica de tradición anglosajona, infraestructura bancaria sofisticada y capital humano altamente cualificado— en alineación con el nuevo Plan Quinquenal 2026-2030 de Pekín, que sitúa la internacionalización del yuan como prioridad estructural para afianzar el estatus de superpotencia económica de China.

Liquidez abundante y costes a la baja

Entre las medidas más relevantes destaca la optimización de las operaciones entre el yuan y otras divisas asiáticas, con el fin de reducir drásticamente los costes transaccionales. Asimismo, el Gobierno ha duplicado el cupo crediticio bajo el esquema de Operaciones en Renminbi, inyectando liquidez para incentivar el uso comercial y financiero de la moneda.

El contexto global juega a favor. En determinados escenarios geopolíticos, la confianza en el dólar ha mostrado signos de erosión, mientras el yuan gana atractivo por sus condiciones de endeudamiento más competitivas. En 2025, las emisiones de bonos “dim sum” —denominados en yuanes y emitidos fuera de la China continental— alcanzaron máximos históricos, impulsadas por emisores soberanos y corporativos que buscan alternativas frente a los elevados tipos en dólares.

La liquidez en la plaza hongkonesa es tal que los tipos trimestrales rozan mínimos históricos, presionando a la baja los intereses de los pagarés del Banco Popular de China y configurando un entorno de crédito barato que seduce a inversores internacionales.

Innovación financiera y yuan digital

Más allá del mercado de deuda, Hong Kong acelerará la apertura de derivados de renta fija continental e integrará los fondos inmobiliarios cotizados (REIT) en los mecanismos de interconexión con el interior. También habilitará una ventanilla específica en renminbi para el programa Southbound Stock Connect, que permite a inversores de la China continental adquirir acciones cotizadas en la ciudad.

Para numerosos analistas, el rol de Hong Kong trasciende la mera gestión cambiaria. Con el respaldo político directo de Pekín, la región semiautónoma se perfila como laboratorio financiero para el desarrollo del yuan digital y otros activos virtuales, consolidándose como puente experimental entre innovación monetaria, regulación flexible y capital internacional.

En un mundo marcado por la fragmentación geopolítica y la reconfiguración de las cadenas financieras, Hong Kong busca no solo mantener su relevancia, sino redefinirla: convertirse en la bisagra clave del ascenso global del yuan.