Santo Domingo.– La Federación Dominicana de Municipios (Fedomu) no se queda de brazos cruzados mientras el agua sigue cayendo sobre el territorio nacional. Ante las intensas precipitaciones de las últimas 24 horas, su presidente, Nelson Núñez, impartió instrucciones claras y contundentes a los alcaldes de las provincias bajo alerta: activen ya los comités municipales de Prevención, Mitigación y Respuesta, y pongan todos los recursos de sus ayuntamientos al servicio de los organismos de socorro.
Núñez, quien también es alcalde de Samaná, recordó que los gobiernos locales tienen una responsabilidad ineludible: proteger vidas y propiedades. No es un discurso retórico. En momentos en que las autoridades meteorológicas califican el fenómeno como peligroso, la acción municipal puede marcar la diferencia entre una evacuación a tiempo y una tragedia anunciada.
Equipos, personal y coordinación: las órdenes son precisas
El presidente de Fedomu fue más allá de las buenas intenciones. Exigió a sus homólogos:
- Disponer de todo el personal operativo de limpieza y respuesta rápida.
- Poner a disposición del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) los equipos y la estructura de servicios de las alcaldías.
- Estar en alerta permanente, listos para entrar en acción en el momento que sea necesario, especialmente para auxiliar a las comunidades en zonas vulnerables o de alto riesgo.
“Es un deber imprescindible de los alcaldes contribuir a la preservación de vidas y propiedades”, subrayó el comunicado de Fedomu. Y la instrucción no admite demoras: la lluvia no espera, y los ríos ya comienzan a crecer en varias provincias.
Un llamado a la unidad y a la prevención
Núñez también instó a los ayuntamientos a sumarse sin reservas a los planes de trabajo del COE, el organismo rector en emergencias. La coordinación entre el nivel central y los gobiernos locales es, en situaciones como esta, la única manera de evitar que el agua se lleve por delante años de esfuerzos.
Mientras el cielo sigue gris y los boletines meteorológicos anuncian más precipitaciones, la decisión de Fedomu envía un mensaje claro: los alcaldes no son meros espectadores; son la primera línea de defensa. Y en esta batalla contra el temporal, cada minuto cuenta.