El Proyecto Hostos, una iniciativa privada valorada en US$2.500 millones, recibió la autorización del Departamento de Energía de EE.UU. para construir una interconexión submarina de 150 kilómetros a través del Canal de la Mona. La energía comenzará a fluir en 2031, con beneficios directos para más de 600.000 hogares boricuas y una reducción de emisiones equivalente a 3,8 millones de toneladas de CO2 al año.
Santo Domingo — La integración energética del Caribe acaba de dar su paso más firme. Caribbean Transmission Development Company (CTDC) anunció este lunes que ha recibido oficialmente el Permiso Presidencial del Departamento de Energía de Estados Unidos para el Proyecto Hostos, una ambiciosa iniciativa que conectará mediante cable submarino los sistemas eléctricos de República Dominicana y Puerto Rico a partir de 2031.
El permiso, exigido por la Orden Ejecutiva 10485 para toda instalación de transmisión que cruce fronteras internacionales, autoriza a CTDC a construir, operar y mantener las instalaciones que atravesarán el Canal de la Mona, tras una exhaustiva evaluación interagencial coordinada por el DOE.
Una obra financiada sin fondos públicos
El proyecto, estructurado íntegramente con capital privado, contempla una inversión total de US$2.500 millones distribuidos en:
- Una planta de energía de ciclo combinado de 500 MW en San Pedro de Macorís.
- 90 kilómetros de línea de transmisión terrestre de 345 kV AC.
- 150 kilómetros de cable submarino de 320 kV HVDC.
- 6 kilómetros de cable subterráneo desde el puerto de Mayagüez hasta la red puertorriqueña.
- Estaciones conversoras de corriente alterna a continua en ambos extremos.
Rafael Vélez, fundador y presidente de Atabey Capital —la firma de inversión puertorriqueña que actúa como socio principal de CTDC—, destacó el carácter pionero de la iniciativa: "Como empresa puertorriqueña, entendimos que la crisis energética de nuestra isla requiere soluciones audaces, impulsadas por el mercado, que no dependan de fondos federales escasos".
Ventajas técnicas y económicas
El proyecto no solo conectará físicamente ambos sistemas, sino que aportará eficiencias significativas. Tirso Selman, director del Proyecto Hostos, explicó que "el tiempo de desarrollo y la estructura de costos se benefician al construir en República Dominicana, donde la permisología es más ágil y los costos de construcción son entre 25% y 30% más bajos que en proyectos comparables en Puerto Rico".
La planta de ciclo combinado, que utilizará tecnología de Siemens Energy, duplicará la eficiencia de las anticuadas instalaciones boricuas, generando ahorros operativos anuales estimados en US$300 millones y reduciendo las emisiones en 3,8 millones de toneladas de CO2 al año.
Resiliencia bidireccional
Una de las innovaciones más relevantes es la bidireccionalidad del sistema. Si un huracán afecta a Puerto Rico, la energía seguirá fluyendo desde la instalación dominicana. Si el evento impacta a República Dominicana, el cable permitirá la transmisión en sentido inverso.
Además, el flujo continuo de gas natural desde EE.UU. pondrá fin a las interrupciones por rotación de barcos que afectan a las unidades flotantes de almacenamiento en Puerto Rico, añadiendo otra capa de resiliencia.
Integración regional y empleo
El proyecto generará más de 1.500 empleos durante su construcción y un impacto económico superior a US$150 millones en esa fase. Una vez operativo, suministrará energía confiable para el equivalente a más de 600.000 hogares puertorriqueños.
Antonio Almonte, ministro de Energía y Minas de República Dominicana, subrayó la dimensión simbólica: "El nombre Hostos, en homenaje al filósofo Eugenio María de Hostos, gran promotor de la confederación caribeña, capta nuestra visión. Este permiso permite una interconexión que transformará el panorama energético del Caribe al demostrar que nuestras islas son más fuertes unidas".
Próximos pasos
Con el Permiso Presidencial en mano, CTDC avanza en los estudios ambientales y de ingeniería necesarios para iniciar la construcción. La empresa ha trabajado durante tres años con la firma internacional Jacobs para optimizar la ruta del cable submarino mediante perforación horizontal dirigida, minimizando el impacto ecológico.
El proyecto, que ya ha superado el escrutinio federal más exigente, se encamina ahora hacia su cierre financiero y la etapa constructiva, con la mirada puesta en 2031, cuando las dos orillas del Canal de la Mona comiencen a compartir algo más que historia y cultura: también energía.