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España planta cara a Trump: "No a la guerra"

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El presidente del Gobierno español comparece para responder a las amenazas del mandatario estadounidense, que ha calificado a España como "socio terrible" y anunciado el cierre del comercio bilateral tras el veto al uso de las bases de Rota y Morón en la ofensiva contra Irán. Sánchez apela a la historia y recuerda el "error" de la guerra de Irak. La UE cierra filas con Madrid.

Madrid — La crisis diplomática entre España y Estados Unidos ha entrado en una fase de confrontación abierta. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció este miércoles ante los medios para responder al anuncio de Donald Trump de bloquear el comercio con España, una represalia directa por la negativa de Madrid a participar en la ofensiva militar contra Irán y a ceder el uso de las bases de Rota y Morón.

"Me dirijo a vosotros para informaros de la crisis que se ha desatado en Oriente Medio, de la posición del Gobierno de España y de las acciones que estamos llevando a cabo", comenzó Sánchez. Y acto seguido resumió su postura en cuatro palabras: "No a la guerra".

La sombra del Trío de las Azores

El mandatario socialista enmarcó su decisión en una reflexión histórica que evitó, pero que planeó sobre toda su intervención: la guerra de Irak de 2003. Sánchez mencionó expresamente a los protagonistas de aquel desastre —George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar— para advertir contra la repetición de los errores del pasado.

"Ese fue el regalo del Trío de las Azores a los europeos de entonces: un mundo más inseguro y una vida peor", sentenció, en referencia a la cumbre en la que el entonces presidente español avaló la invasión de Irak bajo falsas premisas sobre armas de destrucción masiva.

Frente a aquel episodio, Sánchez defendió la legalidad internacional como único marco posible: "La pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás; nadie lo está. La pregunta es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz".

Bases españolas: "No se responde a una ilegalidad con otra"

La chispa que encendió la ira de Trump fue la negativa de España a permitir el uso de las bases de Morón y Rota en la campaña militar contra Irán, una decisión que La Moncloa califica de "legal" frente a lo que considera una acción "ilegal" de Washington.

"No se puede responder a una ilegalidad con otra", argumentó Sánchez, que quiso dejar claro su rechazo a los ataques "indiscriminados" del régimen iraní contra los nueve países afectados por la escalada bélica, pero sin apartarse del principio de que "el mundo no puede resolver sus problemas solo a través de conflictos, a través de bombas".

El respaldo europeo

Horas después de la comparecencia de Sánchez, la vicepresidenta primera de la Comisión Europea, Teresa Ribera, cerró filas con el Gobierno español. En una entrevista con la Cadena Ser, Ribera subrayó que "el comercio exterior de la Unión Europea se negocia en bloque" y que a Washington "no le interesa romper relaciones comerciales con la Unión Europea".

Ribera, que también es comisaria de Competencia, recriminó a Trump su "tono bravucón" y recordó el acuerdo comercial alcanzado entre la UE y EE.UU. en julio de 2025, que impide "entablar represalias comerciales".

"Aún es pronto, pero esto no acabará bien"

Sánchez evitó hacer profecías sobre el desenlace del conflicto, pero dejó claro su pesimismo: "Nadie sabe qué pasará ahora. Ni siquiera están claros los objetivos de quien lanzó el primer ataque, pero tenemos que estar preparados, tal y como dicen sus promotores, para que esta sea una guerra larga".

Y concluyó con una advertencia que miraba tanto al presente como al pasado: "Lo que sí está claro es que el resultado no va a ser un orden internacional más justo. España está en contra de este desastre". Un "no a la guerra" que, 23 años después de Irak, vuelve a situar a España en el bando de la legalidad internacional frente a la fuerza de las armas.