Colin Farrell vive hoy un momento de plena reivindicación en Hollywood, con una nominación al Oscar en 2023 por Almas en pena de Inisherin, el éxito de la serie El pingüino (2024) y proyectos estelares en marcha. Sin embargo, su trayectoria estuvo marcada por un sonado revés: el estrepitoso fracaso de Alejandro Magno (2004), película que él mismo califica de “bochornosa” y que truncó las expectativas de gloria inmediata que rodeaban al proyecto.
Dirigida por Oliver Stone y con un elenco estelar, la cinta pretendía ser un épico triunfo awards. Farrell recordó que hasta “tenían los trajes listos para los Oscar”. Pero la realidad fue distinta: con un presupuesto de 155 millones de dólares, recaudó solo 167 millones y fue vapuleada por la crítica, que destacó inexactitudes históricas y cuestionó la actuación del protagonista. Titulares como “Alejandro el Tonto” dejaron al actor sumido en la vergüenza.
Lejos de hundirlo, la experiencia se convirtió en un punto de inflexión. “Las expectativas son peligrosas”, reflexionó años después. Aquel fracaso lo llevó a reevaluar su carrera, priorizando roles complejos sobre proyectos meramente comerciales, un camino que finalmente lo condujo al reconocimiento crítico y a su actual estatus de actor respetado y versátil.