La epidemia de ébola que azota el este de la República Democrática del Congo continúa su avance implacable. El Gobierno congoleño ha elevado este domingo a 1.621 el número de fallecidos y a 3.674 los casos confirmados desde la declaración del brote el pasado 15 de mayo, según el último boletín del Ministerio de Comunicación con datos recopilados hasta el 31 de julio. La tasa de letalidad se mantiene en el 44,1 %.
Actualmente, 760 pacientes permanecen en aislamiento u hospitalización, mientras que 666 personas han logrado recuperarse. La tasa de rastreo de contactos se sitúa en el 78 %, una cifra que las autoridades consideran insuficiente y que evidencia la presión sobre las estructuras sanitarias, que continúan atendiendo a los enfermos a pesar del colapso. Las actividades de comunicación de riesgo, participación comunitaria y apoyo psicosocial se intensifican para reforzar la adherencia de la población a las medidas preventivas.
El brote ya es el segundo más grande de la historia
Con estas cifras, la epidemia actual se ha convertido en el segundo brote con más contagios registrados de la historia, superando los 3.481 casos del brote que también asoló el este del país entre 2018 y 2020 (que dejó 2.299 muertos). Sin embargo, aún está lejos de la peor epidemia de ébola documentada, la de África Occidental entre 2014 y 2016, que causó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios.
El brote afecta a cinco provincias congoleñas: Ituri —el epicentro—, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. La enfermedad, que se originó en Ituri, fronteriza con Sudán del Sur y Uganda, se propagó rápidamente a este último país, donde se registraron 20 contagios confirmados —15 de ellos importados de la RDC— y dos fallecimientos. Uganda dio de alta a su último paciente el 16 de julio y se declaró libre de ébola el 28 de julio, tras 42 días sin nuevos casos.
Una cepa sin vacuna y con alta mortalidad
La cepa responsable, Bundibugyo, tiene una tasa de letalidad que oscila entre el 30 % y el 50 % y carece de vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que califica el riesgo de expansión en África subsahariana como "alto" y "bajo" a escala global. Este es el decimoséptimo brote que golpea a la RDC y el de crecimiento más rápido desde su declaración.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, y provoca fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. La comunidad internacional mantiene la atención puesta en una región que, una vez más, se enfrenta a una crisis sanitaria de proporciones históricas.