Farándula

Disney estrena el remake de «Moana» diez años después del original: una copia que la crítica tacha de «sosa, plana y sin necesidad»

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Hollywood, Estados Unidos. – La Casa del Ratón ha vuelto a recurrir a su fórmula más rentable y cuestionada: el remake en imagen real de sus clásicos animados. La última en recibir este tratamiento es «Moana», que llega a los cines una década después del estreno de la original (2016), con un calco plano a plano que ha generado un intenso debate sobre la estrategia creativa del estudio y la falta de originalidad en sus producciones.

La nueva versión, dirigida al público que creció con la historia de la hija del jefe polinesio elegida por el océano, repite la misma trama sin aportar novedades significativas. Catherine Laga‘aia asume el papel que Auli‘i Cravalho inmortalizó en la animación, mientras que Dwayne Johnson repite como el semidiós Maui, esta vez en carne y hueso. La crítica ha señalado que el remake no logra igualar la energía ni la frescura de la original, calificándolo de «soso, plano y sin necesidad».

Una estrategia sin pudor que se extiende por más de una década

El plan maestro de Disney de adaptar sus propiedades intelectuales a imagen real no es nuevo. Desde «El libro de la selva» (2016) hasta «El rey león» (2019) y «La sirenita» (2023), el estudio ha convertido esta práctica en una máquina de hacer dinero que, en muchas ocasiones, ha prescindido de la chispa creativa que caracterizó a los originales. Sin embargo, el caso de «Moana» ha generado un mayor cuestionamiento debido al corto lapso de tiempo transcurrido entre ambas versiones, apenas una década, lo que ha llevado a preguntarse si el público necesita realmente una nueva interpretación de una historia que aún está fresca en la memoria colectiva.

El fenómeno «Moana» y la industria de los remakes

La secuela animada, «Moana 2» (2024), recaudó más de 1.000 millones de dólares en todo el mundo, demostrando que el interés por la franquicia sigue vigente. Sin embargo, críticos y espectadores coinciden en que el remake en imagen real no ofrece nada que no hubiera sido ya explorado en la película original o en su secuela. La ausencia de una propuesta artística renovada y la repetición casi literal de la trama han sido señaladas como los principales defectos de una producción que, para muchos, solo busca engrosar las arcas del gigante del entretenimiento sin apenas esfuerzo creativo.

«Vota con la cartera», advierten los críticos

La pregunta que muchos se hacen es si el público está dispuesto a pagar por ver una película que ya ha visto, y que además no aporta nada nuevo. Los analistas sugieren que los espectadores deberían reflexionar sobre el impacto de su decisión de acudir al cine, ya que cada entrada enviará el mensaje de que este tipo de estrategias comerciales son aceptables. En un panorama donde la creatividad parece quedar relegada a un segundo plano en favor de los beneficios económicos, la respuesta del público será clave para determinar si Hollywood sigue apostando por el refrito o se atreve a arriesgarse por nuevas historias.

«Moana» ya está en los cines, y el debate sobre el futuro de la industria cinematográfica se intensifica con cada nuevo estreno de este tipo. Los espectadores tienen la última palabra.