La justicia australiana falla a favor de la diseñadora de moda, cuyo nombre real es Katie Perry, en un litigio que se prolongó por más de una década. El alto tribunal determina que el uso de la marca por parte de la empresaria no genera confusión en el mercado ni vulnera los derechos de la estrella pop. La cantante deberá asumir los costes del proceso.
Sídney — Una "Katy Perry" le ha ganado a la otra. La diseñadora australiana Katie Perry obtuvo este miércoles una victoria definitiva en el Tribunal Superior de Australia en la batalla legal que la enfrenta desde hace más de diez años con la estrella del pop estadounidense Katy Perry.
El alto tribunal determinó, por mayoría, que la marca registrada por la diseñadora para su firma de ropa no vulnera la legislación sobre marcas comerciales ni es probable que cause confusión entre los consumidores o perjudique la reputación de la cantante, según la decisión publicada hoy.
El origen del conflicto
La disputa se remonta a 2009, cuando la artista estadounidense, cuyo nombre real es Katheryn Elizabeth Hudson, se preparaba para su gira australiana "Hello Katy". Katie Perry, que comercializa prendas bajo su nombre de nacimiento, alegó entonces que la venta de productos promocionales de la cantante —ropa, calzado y sombreros— infringía su marca registrada en Australia.
El caso tomó nuevo impulso en 2019, cuando la diseñadora llevó el conflicto ante el Tribunal Federal al sostener que los productos vendidos durante las giras de la cantante vulneraban sus derechos de propiedad intelectual.
El recorrido judicial
Durante el proceso se expuso que la diseñadora solicitó registrar su marca sin conocer inicialmente a la cantante. Según el tribunal, supo de su existencia más tarde, tras escuchar la canción "I Kissed a Girl", que lanzó a la fama a la artista.
La diseñadora ganó inicialmente el caso en el Tribunal Federal, aunque la decisión fue revertida en apelación. Los jueces de la apelación consideraron que la cantante ya tenía una reputación consolidada en Australia antes de que se estableciera la marca de ropa, y que el registro incluso podía ser cancelado.
Los abogados de la cantante argumentaron ante el Tribunal Superior que el nombre artístico Katy Perry no podía separarse de la reputación comercial asociada a él.
El fallo definitivo
Sin embargo, el máximo tribunal concluyó que el uso de la marca por parte de la diseñadora en prendas de vestir no era engañoso ni susceptible de causar confusión en el mercado australiano. El tribunal también ordenó que los costes del proceso fueran asumidos por la cantante.
Un precedente en disputas de marcas
El caso se ha convertido en uno de los litigios más conocidos en Australia sobre colisión de marcas entre figuras públicas y empresas, en un contexto de creciente disputa legal por el uso comercial de nombres asociados a celebridades.
Conflictos similares se han registrado en los últimos años, como el del rapero estadounidense Eminem (Marshall B. Mathers III), que inició acciones legales contra la empresa australiana Swim Shady, dedicada a la fabricación de productos de playa, al considerar que el nombre creaba una falsa asociación con su alter ego Slim Shady.
Con este fallo, la diseñadora Katie Perry consolida su derecho a comercializar su marca en Australia, mientras la cantante Katy Perry deberá replantear su estrategia comercial en el país oceánico. La batalla de las "Perry" ha terminado, al menos por ahora.