La cifra supone un aumento del 10% respecto a la población con discapacidad previa a la invasión. Los ataques a hospitales se disparan: nueve muertos en lo que va de 2026, igual que en todo 2025. El 72% de la población sufre ansiedad o depresión. El acceso a medicinas, un lujo para el 84% de los hogares
Ginebra. – A pocos días de que se cumpla el cuarto aniversario de la invasión rusa a Ucrania, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló este viernes una cifra que resume el horror silencioso de la guerra: 390.000 personas presentan actualmente alguna discapacidad provocada directamente por el conflicto.
El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, explicó en rueda de prensa que esta cifra representa un aumento de más del 10% con respecto al número de personas con discapacidad que había en el país antes de la guerra.
"Los números son una cosa, la historia detrás es otra mucho mayor. Estas personas carecen del apoyo y de los suministros necesarios" , subrayó Lindmeier.
El sistema sanitario, en la diana
Desde el inicio del conflicto, la OMS ha documentado 2.872 ataques contra el sistema sanitario ucraniano, que han provocado 233 muertes y 937 heridos. Solo en las primeras seis semanas de 2026, nueve personas han muerto en estos ataques, una cifra que ya iguala la mitad de todos los fallecidos en 2025.
El acceso a la sanidad está gravemente comprometido, especialmente en las zonas cercanas al frente. Allí, el 60% de la población considera su salud como pobre o muy pobre, frente al 42% en las áreas alejadas de los combates.
La salud mental, otra víctima de la guerra
El impacto psicológico del conflicto es devastador. El año pasado, el 72% de los ucranianos experimentó dolencias de salud mental, entre ellas ansiedad y depresión. La población civil, sometida a bombardeos, desplazamientos y pérdidas, enfrenta una epidemia silenciosa que apenas comienza a ser visibilizada.
Medicinas: un lujo inalcanzable
Ya en las primeras fases de la guerra, el 84% de los hogares declararon no tener acceso a los medicamentos que necesitaban, debido a los altos precios y la falta de farmacias en funcionamiento. La destrucción de infraestructuras y la interrupción de las cadenas de suministro han convertido la salud en un privilegio.
Conclusión: una guerra que mutila más allá del campo de batalla
Detrás de los 390.000 nuevos casos de discapacidad hay historias de soldados mutilados, civiles atrapados bajo los escombros, niños que aprenden a caminar de nuevo con prótesis. Pero también hay una red sanitaria destruida, un sistema de salud mental desbordado y una población que, además de sobrevivir a las bombas, debe sobrevivir a la enfermedad y la falta de medicinas.
A cuatro años de la invasión, Ucrania no solo cuenta sus muertos: también cuenta sus heridos, sus enfermos, sus discapacitados. Y todos ellos, como recordó la OMS, necesitan mucho más que un alto el fuego. Necesitan un sistema de salud que aún no existe, una red de apoyo que aún no llega y una comunidad internacional que, a veces, solo recuerda la guerra cuando los titulares lo exigen.