İlker Çatak, ganador del máximo galardón en la reciente edición del festival, carga contra las recomendaciones del Ministerio de Cultura alemán tras la polémica por los discursos propalestinos. "Nada puede dictar cómo programa el equipo del festival", afirma el cineasta germano-turco, que equipara cualquier directriz externa a "injerencia del Estado" y advierte de que él mismo no volvería a participar en estas condiciones.
Berlín — La tormenta que sacudió la Berlinale tras los discursos propalestinos en su gala de clausura no se ha calmado del todo. El último en alzar la voz ha sido İlker Çatak, cuyo drama político 'Yellow Letters' se alzó con el Oso de Oro en la edición de 2026. El director germano-turco ha lanzado una advertencia directa al festival y al Gobierno alemán ante la posibilidad de adoptar un código de conducta para futuras ediciones.
"Habría que llamarlo por su nombre, censura", sentencia Çatak en declaraciones a la revista 'Variety'. El cineasta se refiere así a las recomendaciones formuladas por el consejo de supervisión de la KBB (la compañía que gestiona el certamen) tras la reunión de urgencia que ratificó a Tricia Tuttle al frente del festival, pero que incluyó sugerencias como elaborar un código de conducta, formar al personal en contenidos políticamente sensibles y crear un foro asesor con voces judías.
"Nada puede dictar cómo programa el festival"
Çatak es tajante: "Un festival internacional de primera categoría como la Berlinale, un certamen dedicado a las artes y las humanidades, a la libertad de expresión y al cine en toda su diversidad de voces, nunca debe quedar sometido a 'recomendaciones' ni a ningún tipo de directriz externa".
El director, cuya película retrata la persecución política en Turquía, subraya el principio de autonomía artística: "Más allá de la inviolabilidad de los derechos humanos y, en este caso, de la Constitución alemana, nada puede dictar cómo el equipo dirigente del festival programa su cartelera". Y añade: "Los cineastas y los invitados también deben ser libres de expresar todo lo que deseen dentro de este marco. Cualquier otra cosa supondría una clara injerencia del Estado en el ejercicio autónomo del arte".
El fantasma de la censura
Las palabras de Çatak adquieren especial relevancia por el contexto: el director ya había advertido durante la polémica por la posible destitución de Tuttle que "¿se dan siquiera cuenta de que todos nosotros, y desde luego me incluyo, no volveríamos a presentar ninguna película a la Berlinale?".
El tabloide 'Bild', abiertamente proisraelí, había afirmado falsamente que la continuidad de Tuttle estaba supeditada a que el festival y sus invitados suscribieran un nuevo código de conducta. La Berlinale desmintió la información y aclaró que se trataba de "recomendaciones y no condiciones".
Apoyo internacional a Tuttle
Tuttle ha recibido un respaldo masivo de la industria. Más de 3.000 profesionales del cine firmaron una carta abierta defendiendo que la fuerza de la Berlinale "reside en su capacidad para acoger perspectivas divergentes y dar visibilidad a la pluralidad de voces". Además, 32 directores de festivales de todo el mundo —incluido Thierry Frémaux (Cannes)— suscribieron un manifiesto en defensa de la independencia institucional.
’Yellow Letters', un drama sobre la persecución
La película de Çatak, protagonizada por Özgü Namal y Tansu Biçer, narra la historia de una pareja de artistas turcos cuyo matrimonio se tambalea cuando son señalados por el Estado y pierden su trabajo y su hogar. El filme, que deslumbró al público y a la crítica en la Berlinale, llega esta semana a los cines alemanes y tiene previsto su estreno en Francia el 1 de abril.
Mientras tanto, el debate sobre los límites de la libertad de expresión y la independencia de los festivales sigue abierto. Con un director del Oso de Oro amenazando con no volver a presentar una película y el fantasma de la censura sobrevolando la conversación, la Berlinale afronta un futuro incierto. Tuttle tiene tres años por delante para demostrar que las recomendaciones no ahogarán la diversidad de voces. Pero la advertencia de Çatak resuena como un aviso a navegantes.