El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió este jueves en Caracas con la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, en una visita que consolida el canal directo entre Washington y el chavismo operativo tras la captura de Nicolás Maduro. Según fuentes citadas por The New York Times y Reuters, el encuentro buscó coordinar la lucha contra el narcotráfico —en especial contra el “Tren de Aragua”— y sentar las bases de una cooperación económica que garantice el flujo de crudo venezolano hacia Estados Unidos.
La CIA y el respaldo a Rodríguez
Un informe secreto de la inteligencia estadounidense habría sido clave para que la administración Trump optara por respaldar a Rodríguez —exvicepresidenta de Maduro— en lugar de a la líder opositora María Corina Machado. La CIA considera que mantener una estructura gubernamental familiar, pero bajo supervisión de Washington, es la vía más eficaz para asegurar estabilidad a corto plazo y evitar un vacío de poder. La agencia ya había desempeñado un papel central en la operación que terminó con la captura de Maduro el 3 de enero, mediante un equipo encubierto desplegado desde agosto con informantes en las fuerzas militares y el entorno presidencial.
Machado: gesto simbólico sin avance político
Paralelamente, María Corina Machado se reunió con Donald Trump en la Casa Blanca, donde le entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz como “reconocimiento a su compromiso con la libertad de Venezuela”. No obstante, la administración estadounidense ha enfriado sus expectativas: la portavoz Karoline Leavitt describió el encuentro como una “evaluación realista”, y Trump ha expresado dudas sobre la capacidad de Machado para liderar el país, señalando que carece del respaldo necesario dentro de las estructuras de poder actuales.
Venezuela bajo tutela energética y militar de EE.UU.
Trump ha afirmado que su gobierno “gobernará” Venezuela durante la transición, con el objetivo central de tomar el control de la industria petrolera, cuyos precios ya reportan un 30% más de beneficio para empresas estadounidenses tras la intervención. El despliegue de la flota en el Caribe y el envío de agentes federales forman parte de una estrategia de intervención directa justificada como necesaria para eliminar refugios de adversarios en el hemisferio.
Mientras, Delcy Rodríguez, a pesar de haber denunciado inicialmente el “secuestro” de Maduro, parece haber aceptado las condiciones de Washington a cambio de mantenerse al frente de la gestión diaria del país, abriendo el sector petrolero a la inversión extranjera masiva. La visita de Ratcliffe refuerza así un modelo de transición tutelada donde la seguridad energética y el control geopolítico priman sobre la restauración democrática inmediata.