La edición número 25 de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que culmina este sábado, ha sido calificada por sus organizadores como un "éxito total" y una demostración fehaciente de la capacidad de República Dominicana para albergar eventos deportivos de mayor envergadura. José Monegro, presidente del comité organizador, destacó que se ha cumplido "a cabalidad" con el calendario en todas las disciplinas, se ha manejado una cifra récord de 6.200 atletas y se ha alcanzado una audiencia de 223 millones de personas a través de diversas plataformas.
Monegro resaltó el "entusiasmo" de la población, que llenó los escenarios desde el "día cero", y subrayó las felicitaciones recibidas por parte de las delegaciones internacionales por la organización y el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Con una sonrisa, el dirigente advirtió que sus responsabilidades concluyen el domingo, pero hizo un llamado al Gobierno para que establezca un "buen plan" de mantenimiento de las instalaciones, que requirieron una inversión cercana a los 10.000 millones de pesos (unos 166 millones de dólares). "Los 11 millones de dominicanos debemos preservar esto", insistió, pidiendo a la ciudadanía convertirse en veedora para que el esfuerzo inversor no se diluya.
Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Garibaldy Bautista, expresó el "orgullo" del organismo por la actuación de los deportistas y la organización general, y agradeció al Gobierno y al Ministerio de Deportes por las partidas presupuestarias que permitieron una preparación adecuada. Bautista destacó que el deporte dominicano ha mostrado un "gran desarrollo" y puso el foco en el atletismo, que suma 12 oros, 4 platas y 3 bronces, acercándose al récord de 35 medallas de oro logrado en los Juegos de 2002. Consideró necesario "trabajar fuerte" en disciplinas como el ciclismo y la natación, que ha mostrado un progreso "enorme" con una medalla de plata "histórica" en clavados.
República Dominicana se despide por tercera vez de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, tras las ediciones de Santo Domingo 1974 y Santiago 1986, y reafirma su lugar en el calendario deportivo regional, con la mirada puesta en el legado que dejarán estas justas para las futuras generaciones.