El Ministerio de Salud de República Dominicana informó este jueves que no existe evidencia de circulación activa ni brotes de hantavirus en el territorio nacional, por lo que el riesgo para la población general se considera bajo. No obstante, en cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional, la institución mantiene activa la vigilancia epidemiológica y exhorta a la ciudadanía a reforzar las medidas de prevención, especialmente en zonas rurales o áreas con posible presencia de roedores.
El hantavirus no es una enfermedad endémica del Caribe y no se registran brotes recurrentes en la región. El ministerio reiteró que no hay una situación de alarma sanitaria en el país, pero mantiene el monitoreo preventivo como parte de sus funciones habituales de vigilancia y control.
Esta zoonosis es causada por virus del género Orthohantavirus, cuyo reservorio natural son principalmente roedores silvestres. El virus se expulsa a través de la orina, heces y saliva, contaminando superficies, alimentos o ambientes cerrados. En el continente americano, algunas variantes pueden producir el síndrome pulmonar por hantavirus, una forma grave que suele iniciar con fiebre, fatiga y dolores musculares, y evolucionar hacia dificultad respiratoria severa.
Contexto internacional
El reciente interés sobre esta enfermedad surge a raíz de un evento asociado al buque de expedición MV Hondius. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado que el brote está vinculado al hantavirus y que el riesgo para la población global es bajo, aunque continúa el seguimiento epidemiológico internacional.
Medidas preventivas
El Ministerio recomienda:
- Evitar la acumulación de basura, escombros y objetos en desuso cerca de las viviendas.
- Sellar grietas u orificios por donde puedan ingresar roedores.
- Almacenar los alimentos en envases cerrados.
- Mantener limpios patios, almacenes y áreas de depósito.
- Antes de limpiar espacios cerrados, abandonados o con posible presencia de roedores, ventilarlos por al menos 30 minutos.
- Usar guantes y mascarilla, evitar barrer en seco, humedecer las superficies antes de limpiarlas, y lavar utensilios, latas, frutas y vegetales antes de su consumo.
La transmisión ocurre principalmente por inhalación de partículas contaminadas con excretas de roedores. La transmisión de persona a persona es extremadamente rara y se ha documentado principalmente en brotes asociados al virus Andes en Sudamérica.