El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender este lunes la mecha en el Golfo Pérsico con un mensaje que no admite matices. En una publicación en su red Truth, el mandatario aseguró que Washington mantiene “conversaciones serias con un régimen nuevo y más razonable” en Irán, pero dejó claro que el tiempo se agota: si no se alcanza pronto un acuerdo, la respuesta será la aniquilación sistemática de la infraestructura energética e hídrica del país.
“Si por algún motivo no se llega pronto a un acuerdo —al que probablemente llegaremos— y si el estrecho de Ormuz no se abre al tráfico de inmediato, concluiremos nuestra encantadora ‘estancia’ en Irán volando por los aires y arrasando por completo todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla de Jarg (y posiblemente todas las plantas desalinizadoras)”, sentenció Trump.
El presidente añadió que esa ofensiva sería “en represalia por nuestros numerosos soldados, y otras personas, que Irán ha masacrado y asesinado durante los 47 años de ‘reinado del terror’ del antiguo régimen”.
Un nuevo régimen en la sombra, negociaciones sin reconocimiento oficial
Aunque Trump habla de avances significativos con un supuesto “nuevo régimen” iraní, Teherán no confirma negociaciones directas. Fuentes oficiales iraníes admiten únicamente un intercambio de mensajes a través de mediadores como Pakistán, mientras el ultimátum estadounidense —pospuesto hasta el 6 de abril— mantiene en vilo la navegación por el estrecho de Ormuz, arteria vital del petróleo mundial.
Despliegue militar sin precedentes y planes de invasión terrestre
En paralelo, la maquinaria bélica de EE.UU. se acelera en Oriente Medio. Según informaciones filtradas, el Pentágono ha desplegado ya unos 50,000 efectivos en la región y baraja opciones que van más allá de los bombardeos. El diario The Wall Street Journal reveló que la administración Trump evalúa una incursión terrestre para tomar el control de la isla de Jarg —corazón de las exportaciones petroleras iraníes— e incluso una operación para extraer el uranio enriquecido del país.
La isla de Jarg, el gran trofeo en la mira
La amenaza de Trump no es retórica vacía. Al mencionar explícitamente a Jarg, el presidente pone el foco en el nodo logístico que maneja más del 90% del crudo que Irán exporta. La posibilidad de apoderarse de ese enclave estratégico eleva la tensión a niveles no vistos desde la crisis de los petroleros en 2019.
Mientras el reloj corre hacia el 6 de abril, el mundo observa si la diplomacia logra desactivar una tormenta que, en palabras del propio Trump, podría convertirse en “el fin de la estancia” militar de EE.UU. en territorio iraní —un eufemismo tan ominoso como revelador.