Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Irlanda y Reino Unido registran niveles elevados de contaminación del aire. El observatorio Copernicus señala que las partículas finas proceden de múltiples fuentes, incluidas las emisiones agrícolas. Especialistas de la OMS recomiendan medidas prácticas para reducir la exposición.
El tiempo soleado ha vuelto a Europa, pero con él ha llegado un acompañante menos deseado. En los últimos días, varios países del continente han registrado niveles elevados de contaminación del aire, con Francia, Alemania, Bélgica, Irlanda, Países Bajos y el Reino Unido especialmente afectados. La calidad del aire, influida por los cambios de estación, los patrones de viento y una mezcla de fuentes naturales y humanas, ha empeorado en este episodio primaveral.
Según el observatorio Copernicus, aunque estas fluctuaciones son habituales en esta época del año, el episodio actual destaca porque las partículas finas (PM2,5) provienen de múltiples fuentes, entre ellas las emisiones agrícolas de fertilizantes. El nuevo 'World Air Quality Report 2025′ concluye que la calidad del aire se está deteriorando en todo el mundo, en gran medida por el cambio climático provocado por el ser humano. Andorra, Estonia e Islandia son los únicos países de Europa que cumplieron en 2025 la directriz anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 5 microgramos por metro cúbico (µg/m³) de PM2,5.
Cada vez que respiramos incorporamos oxígeno, pero también diminutas partículas y gases que pueden ser perjudiciales para la salud. Las partículas finas pueden irritar los pulmones, desencadenar alergias o agravar enfermedades crónicas como el asma y las cardiopatías. Con la previsión de un repunte de la contaminación en los próximos días, los expertos recomiendan un decálogo de medidas prácticas para protegerse.
1) Reducir la exposición, dentro y fuera de casa
Puede parecer evidente, pero los expertos de la OMS advierten de que quedarse en casa podría no ser suficiente. Aunque la recomendación principal es permanecer en interiores y limitar la actividad al aire libre, la calidad del aire en el interior no es automáticamente segura. Una buena ventilación y los filtros de aire HEPA pueden ayudar.
Se recomienda evitar freír sin ventilación, quemar leña o carbón, fumar y usar productos de limpieza muy agresivos o aerosoles perfumados. En los desplazamientos, incluso un trayecto corto puede representar una parte importante de la exposición diaria. Si hay que salir, conviene elegir calles menos transitadas, viajar fuera de las horas punta y evitar permanecer en atascos.
2) Ejercicio: sopesar beneficios y riesgos
Incluso cuando el aire está contaminado, suele compensar mantener una actividad física regular. En adultos sanos, los beneficios a largo plazo —un corazón más fuerte y un menor riesgo de ictus, diabetes y algunos tipos de cáncer— suelen superar los riesgos. Las personas con enfermedades cardíacas o pulmonares obtienen menos beneficio, pero la medicación puede ayudar.
Los expertos de la OMS recomiendan seguir activos y elegir, cuando sea posible, momentos o lugares con aire más limpio: hacer ejercicio a primera hora de la mañana, en zonas verdes con menores niveles de contaminantes. En ocasiones puede ser preferible hacer deporte en interiores.
3) Alimentación antioxidante
Beber agua y consumir alimentos ricos en antioxidantes —frutos rojos, cítricos, verduras de hoja verde, frutos secos, pescados grasos— puede ayudar al organismo a hacer frente al estrés oxidativo y la inflamación desencadenados por la contaminación. Los estudios sugieren que pueden proteger el corazón y los vasos sanguíneos. Aunque aún se necesita más investigación, optar por alimentos más saludables es siempre una buena elección.
4) Ducha después de la calle
Las partículas de contaminación pueden depositarse sobre la piel e interactuar con ella, contribuyendo al estrés oxidativo y la inflamación. Quienes padecen alergia al polen quizá ya lo saben, pero ducharse y lavarse la piel y el pelo después de estar al aire libre en días de alta contaminación ayuda a eliminar las partículas depositadas y reduce la exposición total.
5) Apps y purificadores
Los niveles de contaminación pueden cambiar con rapidez a lo largo del día. Aplicaciones como AirVisual o Plume Labs permiten seguir en tiempo real la calidad del aire y planificar las actividades para las horas más limpias. Durante periodos prolongados de mala calidad del aire, los expertos recomiendan usar purificadores de aire en interiores y mascarillas filtrantes FFP2 si no se puede evitar la exposición al aire libre.
Evitar la contaminación no está al alcance de todos por igual. El lugar donde se vive, el tipo de trabajo, las condiciones de la vivienda y el acceso a transportes más limpios o soluciones para mejorar el aire interior influyen de manera decisiva. Quienes trabajan al aire libre o viven en zonas urbanas muy contaminadas tienen muchas menos opciones para reducir su exposición. La conciencia sobre estos factores es el primer paso para protegerse y proteger a los más vulnerables.