Teherán adviertió que responderá con fuerza si Estados Unidos cumple su amenaza de bombardear centrales eléctricas iraníes. El presidente estadounidense anuncia una pausa de cinco días en los ataques tras mantener conversaciones "muy buenas y productivas" con la República Islámica.
TEHERÁN/WASHINGTON.- La tensión en el golfo Pérsico ha entrado en una nueva fase. Irán advirtió este domingo que atacará plantas eléctricas y desalinizadoras en todo Oriente Medio si el presidente Donald Trump cumple su amenaza de bombardear las centrales eléctricas de la República Islámica. Horas después, Trump anunció que ha ordenado aplazar los ataques durante cinco días tras mantener conversaciones "muy buenas y productivas" con Teherán.
La amenaza iraní pone en riesgo tanto el suministro eléctrico como el agua en los estados del Golfo, particularmente en las naciones desérticas que co-ubican sus centrales eléctricas con plantas desalinizadoras cruciales para abastecer de agua potable a sus poblaciones.
Un pulso que amenaza al agua y la luz
La advertencia de Teherán eleva la apuesta en un conflicto que ya suma tres semanas. Irán ha dejado claro que no se limitará a defender sus instalaciones: cualquier ataque estadounidense desencadenaría una respuesta que afectaría infraestructuras críticas en países vecinos, muchas de ellas vitales para la supervivencia en una región donde el agua potable es un recurso estratégico.
La advertencia llega después de que el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, Ebrahim Zolfagari, amenazara el domingo con cerrar "completamente" el estrecho de Ormuz y destruir los intereses económicos de Estados Unidos en la región si Washington ataca las centrales eléctricas iraníes.
Trump aplaza los bombardeos
Sin embargo, la escalada verbal ha dado paso a un inesperado respiro diplomático. Trump anunció en su plataforma Truth Social que ha ordenado al Departamento de Defensa "posponer cualquier ataque militar contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes por un período de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones en curso".
El mandatario estadounidense explicó que Estados Unidos e Irán "han mantenido, en los últimos dos días, conversaciones muy buenas y productivas sobre una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Oriente Medio", y aseguró que las negociaciones continuarán durante la semana.
Un respiro en medio de la crisis
La decisión de Trump supone un giro inesperado después de que el viernes pasado lanzara un ultimátum de 48 horas para que Irán abriera "totalmente" el estrecho de Ormuz, amenazando con atacar las centrales eléctricas iraníes si no se cumplía el plazo.
El alto el fuego temporal de cinco días abre una ventana para la diplomacia en un conflicto que ha disparado los precios del petróleo —el barril de Brent superó los 112 dólares—, ha bloqueado una de las principales rutas energéticas del mundo y amenaza con desestabilizar toda la región. Las negociaciones que se reanudan esta semana determinarán si este respiro se convierte en una desescalada duradera o si, por el contrario, la región vuelve al borde del abismo.