El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, asegura que Israel ha atacado más de 2.000 objetivos y eliminado a cientos de miembros de la milicia chií, pero advierte que se trata de una "operación prolongada" que se intensificará una vez concluya la campaña en Irán.
JERUSALÉN.- La guerra en el frente norte de Israel está lejos de terminar. El jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, afirmó este domingo que la operación contra el grupo chií libanés Hezbolá "apenas ha comenzado" y que las fuerzas armadas se preparan para intensificar su ofensiva terrestre en el sur de Líbano, en lo que anticipa como una campaña prolongada.
En un comunicado difundido por el Ejército, Zamir explicó que, por ahora, el frente libanés ocupa un lugar secundario en la estrategia militar israelí, ya que los principales esfuerzos están concentrados en Irán. Pero advirtió que una vez que concluya esa fase, Hezbolá quedará "solo y aislado".
"La operación contra la organización terrorista Hezbolá apenas ha comenzado; al concluir la operación en Irán, Hezbolá quedará solo y aislado. Se trata de una operación prolongada, y estamos preparados para ello", afirmó Zamir tras aprobar los planes para actuar en el país vecino.
Más de 2.000 objetivos atacados
El jefe del Ejército detalló que en las últimas semanas de ofensiva israelí en Líbano —que ha dejado más de mil muertos en el país vecino—, las fuerzas armadas han atacado más de 2.000 objetivos y decenas de depósitos de armas, y han eliminado a cientos de miembros de Hezbolá.
"Ahora nos preparamos para intensificar las operaciones terrestres y los ataques selectivos, de acuerdo con un plan organizado", explicó Zamir, quien insistió en que el Ejército está listo para una operación prolongada. "Continuaremos operando según sea necesario, tanto ofensiva como defensivamente, para garantizar la seguridad a largo plazo de los residentes del norte de Israel".
Desplazamiento masivo en el sur de Líbano
La ofensiva israelí en Líbano, que comenzó como respuesta a los ataques de Hezbolá en apoyo a Irán, ha tenido un impacto humanitario devastador. Israel ha desplazado de forma forzosa a cientos de miles de personas de una franja de unos 45 kilómetros en el sur del país, donde ha desplegado una operación militar terrestre para desmantelar la infraestructura de la milicia chií.
Paralelamente, la aviación israelí continúa atacando diversos puntos del territorio libanés, incluyendo la capital, Beirut, en una campaña que ha elevado la tensión regional y ha generado crecientes llamados internacionales a la desescalada.
Mientras el ejército israelí se prepara para intensificar su ofensiva en el sur del Líbano, la comunidad internacional observa con preocupación la evolución de un conflicto que amenaza con extenderse aún más en una región ya de por sí volátil.