Geopolítica

Delcy Rodríguez sostiene reunión con el embajador de China en medio de la presión de EE.UU.

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En un gesto de fortalecimiento diplomático frente a la creciente presión estadounidense, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se reunió este jueves con el embajador chino, Lan Hu, para agradecer el respaldo de Pekín tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación militar de Estados Unidos.

Encuentro de agradecimiento y condena:
Rodríguez destacó en sus redes sociales la “posición firme y consecuente de China al condenar enérgicamente la grave violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana”. Previamente, el canciller Yván Gil había expresado su “más profundo agradecimiento” a China por rechazar “la politización e instrumentalización de los derechos humanos como pretexto para interferir en asuntos internos”.

China critica la interceptación del petrolero Marinera:
Pekín aprovechó la ocasión para condenar también el decomiso por parte de EE.UU. del petrolero Marinera (ex Bella 1) en aguas internacionales, calificando la acción como una “incautación arbitraria que contraviene seriamente el derecho internacional” y viola los principios de la Carta de la ONU. China reiteró su oposición a las sanciones estadounidenses que “carecen de base legal internacional” y no cuentan con autorización del Consejo de Seguridad.

Contexto de presión estadounidense:
La reunión se produce en un momento en que la Administración Trump ha exigido al gobierno interino venezolano “terminar relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba”como condición previa para reactivar la extracción y comercialización de petróleo venezolano bajo supervisión estadounidense. Rodríguez, quien juró como presidenta encargada el lunes tras la captura de Maduro, enfrenta así el desafío de equilibrar su histórica alianza con potencias rivales de Washington mientras negocia con EE.UU.

Lectura geopolítica:
El acercamiento público entre Caracas y Pekín refleja una estrategia de resistencia diplomática ante lo que ambos gobiernos perciben como un unilateralismo agresivo de Washington. China, principal acreedor y socio comercial de Venezuela, reafirma su papel como contrapeso global, mientras el gobierno interino busca legitimidad y apoyos externos en un escenario de incertidumbre interna y presiones internacionales cruzadas.