El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, afirmó que la Unión Europea (UE) “se desintegrará por sí sola” debido a lo que calificó como un “caos de liderazgo”, al tiempo que reafirmó su compromiso con una política exterior y económica soberana dentro del bloque y la OTAN. En una conferencia de prensa este lunes, Orbán acusó a Bruselas de intentar “cortar el suministro energético ruso a Hungría” y defendió la necesidad de mantener relaciones con todos los bloques globales, incluidos Estados Unidos, Rusia y China.
Energía y visión sobre Venezuela
Orbán señaló que la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos marca el inicio de una “nueva era” en la política internacional, en la que Washington podría controlar “entre el 40% y el 50% de las reservas mundiales de petróleo”. Consideró que esta intervención, que ha sido criticada por la mayoría de los Estados miembros de la UE, es una “poderosa manifestación del nuevo mundo” y podría generar precios energéticos globales más bajos, beneficiando a Hungría.
Posturas frente a Ucrania e inmigración
Respecto a Ucrania, Orbán reiteró que Hungría no proporcionará apoyo financiero –“no les vamos a conceder un préstamo, porque todos saben que los ucranianos no lo devolverán”–, manteniéndose como el principal obstáculo dentro de la UE para el respaldo a Kiev. Sobre inmigración, rechazó que Bruselas pueda dictar “con quién debemos vivir” y se opuso a los mecanismos de distribución de solicitantes de asilo, defendiendo las vallas fronterizas construidas por su gobierno.
Orbán, quien gobierna Hungría desde 2010, descartó debatir con el líder opositor Péter Magyar alegando que solo discute con “personas soberanas”. Confirmó haber solicitado un “escudo de defensa” a Donald Trump –aunque el expresidente estadounidense había negado previamente un acuerdo concreto– y se presentó como precursor de la “era de las naciones” que, en su visión, sustituye al “orden mundial liberal”.