La Unión Europea, a través de su alta representante de Exteriores, Kaja Kallas, hizo un llamado a la “moderación” tras confirmarse el ataque estadounidense en Venezuela, subrayando que “deben respetarse los principios del Derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas”. En línea similar, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, instó a la “desescalada y a la responsabilidad”, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores español se ofreció a mediar para una solución pacífica.
Por su parte, países aliados de Venezuela reaccionaron con mayor contundencia:
- Cuba, a través de su canciller Bruno Rodríguez, denunció el “criminal ataque” y exigió una reacción urgente de la comunidad internacional.
- Rusia condenó la “agresión militar” de EE.UU. y abogó por el diálogo para evitar una mayor escalada.
- Irán calificó la acción como “violación manifiesta” de la Carta de la ONU y resaltó el derecho de Venezuela a defender su soberanía.
En la región, el presidente chileno Gabriel Boric expresó “preocupación y condena” por las acciones militares, mientras Colombia, a través de Gustavo Petro, mostró “profunda preocupación” y llamó a privilegiar los canales diplomáticos. La situación ha generado una amplia división internacional, con voces que reclaman desescalada y otras que denuncian una violación directa de la soberanía venezolana.