El Ministerio de Salud Pública (Minsap) de Cuba informó este miércoles de un significativo incremento en los casos de arbovirosis, al registrar 870 nuevas infecciones de dengue y chikunguña en un solo día, lo que profundiza la crisis epidemiológica que vive la isla.
La doctora Susana Suárez, directora de Salud Ambiental del Minsap, detalló en la televisión estatal que de los nuevos casos, 628 corresponden a chikunguñay 242 a dengue, marcando un alarmante repunte de esta última enfermedad en comparación con los 66 casos reportados el día anterior.
Una epidemia que se consolida con cifras crecientes
El acumulado de personas con "síndrome febril inespecífico" –el primer indicio de estas enfermedades– asciende ya a 45,617 casos. De este total, 35,452 han sido diagnosticados con chikunguña, mientras que se deduce que la inmensa mayoría de los más de 10,000 casos restantes corresponden a dengue, aunque también podrían incluir infectados por el virus oropouche.
Falta de confirmación y una población joven en riesgo
Un factor crítico que dificulta el control de la epidemia es que el Minsap está definiendo los casos principalmente por sus síntomas, sin realizar pruebas masivas que confirmen clínicamente la presencia de cada virus.
La situación es particularmente preocupante para la población infantil y adolescente: actualmente, 64 de los 101 pacientes en cuidados intensivos por complicaciones asociadas a estas enfermedades son menores de edad.
Crisis económica: el caldo de cultivo perfecto
La actual crisis económica de Cuba ha limitado severamente la capacidad del Estado para implementar medidas efectivas de prevención, como las fumigaciones masivas contra el mosquito Aedes aegypti, vector transmisor de ambas enfermedades. Asimismo, la capacidad de control con pruebas de diagnóstico y la atención médica hospitalaria se ven seriamente afectadas.
La epidemia, término que el gobierno cubano usó por primera vez el pasado 12 de noviembre, encontró un terreno fértil para su expansión desde que se detectaron los primeros contagios en julio en Matanzas.
El Minsap ha admitido que las cifras oficiales son un subregistro, ya que un número considerable de enfermos no acude a los hospitales para recibir tratamiento, lo que sugiere que la magnitud real de la epidemia podría ser mucho mayor.