La Agencia Internacional de la Energía estima que los flujos por el estrecho se han reducido a menos del 10% de lo que eran antes de la crisis, cuando circulaban 20 millones de barriles diarios entre crudo y derivados. La organización moviliza hasta 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, la mayor liberación desde su creación en 1974, pero advierte que es una medida temporal. China, India, Corea del Sur y Japón, los más afectados por la interrupción, dependían en hasta un 77% de ese petróleo.
París — El estrecho de Ormuz, la arteria energética mundial, sigue estrangulado. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó este jueves su informe mensual sobre el mercado del petróleo con una conclusión devastadora: la guerra en Oriente Medio ha provocado la pérdida en el mercado del equivalente a 10 millones de barriles diarios (mb/d). De ellos, 8 mb/d corresponden a crudo y 2 mb/d a derivados.
Los flujos por el estrecho se han reducido a menos del 10% de lo que eran antes del inicio de la crisis, cuando por allí circulaban 15 mb/d de crudo y otros 5 mb/d de derivados, lo que suponía en torno al 20% de la oferta mundial. Una hemorragia energética de dimensiones históricas.
Rutas alternativas, pero vulnerables
Ante el bloqueo, los países del Golfo buscan desesperadamente vías para sacar su petróleo. La AIE señala dos oleoductos clave: el saudí entre Abqaiq y Yanbu (en el Mar Rojo), con capacidad para 7 mb/d, y el de Emiratos Árabes Unidos entre Habshan y Fujairah, con 1,5 mb/d. Antes de la guerra, por ellos transitaban entre 2 y 2,5 mb/d y 1 mb/d respectivamente, lo que deja un margen teórico de aumento.
Sin embargo, la agencia advierte que esas infraestructuras no están a salvo de posibles ataques iraníes. Otra ruta potencial, el oleoducto del Kurdistán iraquí al puerto turco de Ceyhan, presenta graves problemas de seguridad y limitaciones técnicas que lo hacen poco viable.
Irán podría utilizar su terminal en Jask, a la salida del estrecho, alimentada por un oleoducto desde Goreh, pero la instalación no está totalmente terminada.
Asia, en el punto de mira
El 90% de los flujos que salían por Ormuz tenían como destino el mercado asiático. Europa recibía apenas el 4% y Estados Unidos el 3%. Los principales compradores eran China (37% del crudo, 5,2 mb/d), India (14%, 2,1 mb/d), Corea del Sur y Japón (alrededor del 12% cada uno, 1,7 mb/d).
En términos de dependencia, ese crudo suponía el 40% de las importaciones para India, el 50% para China, el 62% para Corea del Sur y el 77% para Japón. La factura para estos países será inevitable.
La reserva estratégica, al rescate
Ante la magnitud de la crisis, la AIE anunció este miércoles que sus 32 países miembros van a liberar hasta 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, una tercera parte del total. Se trata de la mayor movilización desde la creación de la agencia en 1974, diseñada precisamente para hacer frente a situaciones como esta.
Sin embargo, la organización advierte que es solo una medida temporal. El volumen de petróleo almacenado en el mundo en enero (último dato disponible) era de 8.210 millones de barriles, el máximo desde febrero de 2021. La mitad se encuentra en países de la OCDE, incluidos los 1.250 millones de barriles de reservas estratégicas. China posee el 15% de las reservas globales, otros países en desarrollo el 10% y un 25% está en el mar, en petroleros que abastecen los mercados.
El factor tiempo
El impacto final del conflicto en los mercados del petróleo y el gas, y en la economía en general, dependerá no solo de la intensidad de los ataques militares y de los daños a los activos energéticos, sino también, y de manera crucial, de la duración de la interrupción del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.
La AIE ha movilizado su mayor arsenal, pero el reloj corre. Cada día que el estrecho permanezca bloqueado, la factura energética global se incrementa. Y las consecuencias, advierte la agencia, podrían ser duraderas.